“LOS ANGELES NEGROS”

Una vez que vas a Yesterday, no quieres salir, pero eso es tema para otro Post. Aqui, para lo que frecuentan este local ubicado en la Urb. Altamira, Autolavado de Dia, Nightclub de Noche, les dejo este adelanto, que nos dio la idea de crear hasta un podcast. “Y Volvere”, con Los Angeles Negros, presentados por Amador Bendayan.

“BOTIQUIN, BAR, NIGHT CLUB, LA BOITE”

Nosotros, como cualquier venezolano de màs de 50 años, le decíamos “Botiquín” a todo cuanto antro estuviera dispuesto para poderse tomar una cerveza, un ron, un anis, un whisky, en ciertos casos, no necesariamente acompañado con música. A veces incluía comida, ligera, no  propia de lo que se hace con r una gran y buena preparación, simplemente aquèl alimento que sirviera para paliar la necesidad de comer, lo que convertía al sitio también en un restaurantes de emergencia., que era otra forma de lucrarse del dueño o los dueños del sitio Todo esta disertación surge como consecuencia de que alguien preguntó que si existe alguna diferencia entre los nombres que le sirven de tìtulo a esta pàgina, todos dedicados principalmente al expendio de licores, de bebidas alcohólicas, de bebidas espirituosas. De la connotación que se desprendía de esa simple pregunta se nos ocurrió tratar de conceptualizar los términos o nombres de esos sitios en un buscado orden similar al cronológico, pero ubicándolos de abajo hacia arriba,  del peor al mejor, de acuerdo con las experiencias propiamente venezolanas, y es asì que logramos obtener empíricamente que: :BOTIQUIN: que creemos que en Colombia se le dice igual, en México Cantina, es el sitio donde por excelencia era utilizado por el proletariado, por la clase de menos  recursos económicos, dado que los precios de las bebidas estaban al alcance de todo cuanto ser pudiera contar con trabajo o aquel que se ganara un dinerito en la realización de cualquier faena momentánea que le surgiera. De esta clase de sitios, mal llamados de esparcimiento, han surgidos millones de comentarios y anécdotas. Siempre se especulaba que cuando entraras en uno de ellos tus sentidos tenìan que multiplicarse y estar “ojo avizor” por si surgía cualquier discusión, riña o pelea, donde te pudieras involucrar sin tener arte ni parte en su origen o en la reyerta que se hubiese formado. Generalmente en aquellos tiempos las peleas, riñas o reyertas siempre se realizaban a golpes, a puño limpio, sin que faltara una que otra vez un botellazo o un golpe con un palo o algo parecido. No había nacido todavía el ensañamiento, la alevosía, la traición y el agavillamiento , ya que los pleitos se dirimían como hombres, de frente y solo utilizando como armas las manos, los puños o los pies, cuando más. Todavía nos podíamos considerar personas de sanos sentimientos, de rectos procederes y de sostener la palabra como que si se tratar de un documento, respetando siempre la integridad física del contrincante y, por sobre todas las cosas, su vida, que era sagrada para todo el mundo. El ensañamiento, el odio, la falta de escrúpulos y la carencia total de lo que caracterizaba al buen samaritano, no había surgido todavía. No es como desde hace como diez años. que la criminalidad, el odio, la venganza y la falta de todo sentimiento y escrupulos han venido surgiendo con el macabro acompañamiento de la utilización a diestra y siniestra de las armas de fuego, o cuando menos de armas blancas, por lo que la asistencia a un sitio de estas características, sobre todo en los barrios, esta total y definitivamente prohibido, a menos que se viva en el mismo lugar de su ubicación y que todos sean conocidos, lo que no es ninguna garantía, pero por lo menos la tranquilidad es un poco más llevadera. Estos eran sitios típico de los barrios venezolanos, sobre todo de los caraqueños. donde se expendían bebidas alcohólicas a partir de las 2:30 de la tarde. Podías escuchar música de tu preferencia proveniente de Rockolas, pero asombrosamente se notaba que el volumen era exagerado en extremo, por lo que las conversaciones había que sostenerlas a gritos, que era la única manera en que se podía hablar para hacerse entender. Generalmente la asistencia era de puros hombres, ya que se consideraba un lugar para simplemente beber, oír música y hablar de cualquier cosa, de cualquier tema, cuando se podía. Caracterizado por tener mesas de billar (No Pool) y mesas de Dominò que constituían la otra parte de la diversión en tales establecimiento, sitio obligado de reunión luego de que se terminaran las faenas semanales los días sábados. Generalmente el sitio estaba dotado de una gran barra que era la preferida de los consumidores para entablar sus amenas tertulias ya que por la cercanía entre consumidores las conversaciones podía fluir de una manera más normas y no a gritos. También se estilaba oír en las emisoras de radio las carreras de caballo, los juegos de pelotas o las carreras de carro (Que caraqueño de aquellos años no se acuerda de “Coche a la vista”, palabra típica de la narración de una carrera de carros). Luego vino la televisión, donde los programas preferidos en estos sitios eran, por supuestos, los deportivos, incluyendo en ellos las carreras de caballos, ya que las carreras de carros habían desaparecido de Venezuela. Siempre se hizo referencia al boquitin de una forma despectiva, sobre todo si el comentario provenía de las madres,  de las esposas, de las arrejuntadas, de las del segundo frente, de las amantes o de las novias, pues se le consideraba como una especie de antro donde supuestamente el hombre se corrompía, se hacía adicto a la bebida (Todavía no se conocia la droga), o al menos “cogía malas mañas” de aquellos compañeros que no eran muy bien vistos. Entre esta clase de establecimientos públicos recordamos, si la memoria no nos falla: Seguir leyendo