“EDUARDO BRITO: UN BRILLANTE INTERPRETE DEL ROMANTICISMO DOMINICANO”

“SIBONEY”

Es tan extensa la cantidad de interpretes romanticos que nuestra hispanidad ha producido que de llegarlos a reunir a todos, si es que tal utopía pudiera de alguna manera concretarse, todavia nos quedariamos cortos, porque siempre olvidaderemo, dejaremos por fuera o simplemente soslayaremos involuntariamente a algunos de esos extraordinarios bardos de la cancion romantica, que por no haber sido objetos de reseñas en periodicos, revistas especializadas, o en cualquier medio de difuncion masiva o regional, o en algunas de las redes sociales que actualmente existen, pero que si pasearon su arte por las regiones donde nacieron y las circunsvecinas, exhibiendo lo que Dios les regaló para expresarse a través del canto, no nos permiterían conocerlos o recordarnos de su existencia o de su musica, por lo que rogamos todas las disculpas que nos puedan dispensar si todavia no hemos colocado en nuestro blog al artista que recuerda con nostalgia o que le hace evocar momentos felices o de alguna forma agradables en sus pasadas vivencias. Seguimos en nuestras investigaciones y les prometemos que en la medida de nuestras posibilidades iremos colocando a toda aquella persona que de una forma u otra haya exteriorizado una publica manifestacion en la interpretacion de la musica romantica, del bolero, de la balada, del bolero ranchero, de la bachata, del vals, del pasillo, del tango, o de cualquier expresion musical que le hable al amor. En esta oportunidad queremos presentarle a un exquisito cantante de boleros, un insigne inteprete de la musica romántica de origen dominicano, quien comenzó sus andanzas musicales a principio del siglo pasado, pero que perteneció en su epoca al mundo contemporaneo, que lo hizo suyo y le brindo toda su admiración para quien habia sido dotado de una magnifica voz y de una imponente presencia, ganandose el favor de quienes sabian apreciar sus extraordinarias cualidades vocales y su singular prestancia que ostentaba en los escenarios donde exhibia sus innatas cualidades. Se trata del granidoso e inmortal EDUARDO BRITO, conocido como “EL GRAN CANTANTE DE SANTO DOMINGO”, al que se le ha calificado como baritono a pesar de que muchas de sus grandiosas interpretaciones aparecen como ejecutadas por un verdadero tenor, quien a la fecha cuenta con sesenta y ocho años de haber fallecido, por lo que muchos de nosotros no llegamos a conocerlo y solo su musica nos puede dar una referencia del excelso cantante que en su epoca deslumbró varios continentes. Para preparar su semblanza nos hemos valido de una reseña que publicó en Youtuve en su página  ramoburg, de donde se extrajeron los datos con los que hemos pretendido darle forma a la semblanza de tan prodigioso artista dominicano, o por lo menos algo semejante, lo que asentamos en las páginas siguientes. Ahora presentamos a su ilustre y basta cultura musical a quien consideramos merecedor de aparecer en este blog, sometiendolo a su muy calificada sabiduria para que soporte el correspondiente escrutinio al que la amabilidad de ustedes tendrán la gentileza de exponer. Introito: EL BLOG DEL BOLERO: OSWALDO PAEZ

“AQUELLOS OJOS VERDES”

En un lugar remoto, al nordeste de la isla de Santo Domingo, cuando el siglo XX cumplió su primer lustro, nació ELEUTERIO BRITO en cuna humildísima. Uno de cuatro hijos que a tropezones crecieron bajo el peso de las limitaciones económicas, alejados de los medios de trasmisión, de la cultura artística y literaria, y de cualquier forma de alimentarse culturalmente. No es hasta después de cumplidos los 10 años de edad que Eleuterio, como consecuencia de la separacion de sus padres, va a vivir a Puerto Plata. Allí, unos años después, cuando ya ha descubierto el don de su voz prodigiosa, escapa del lado de su madre y comienza a darse a conocer en Santiago de los Caballeros como el “limpiabotas que canta”. Finalmente su voz le lleva al encuentro de músicos que gozaban de reconocido prestigio en la región y canta en el Café Yaque, donde obtiene gran éxito que presagiaba el futuro promisor que a nuestro personaje le esperaba. Cuando apenas había cumplido 17 años de edad, la capital de la República lo acogió y, después de debutar en el Coney Island, fue contratado para presentarse en el Hotel Fausto, la plaza más codiciada entonces por los artistas del género; en el Trocadero y en el Café Arriete. Su andar por el país ya no se detuvo y, entre serenatas, fiestas y los más diversos empleos, transcurrió su vida hasta que en 1924, con la canción Amar ganó el primer premio de un concurso que, en Santiago de los Caballeros, patrocinó el jabón Candado.

“CAPULLITO DE ALELI”

Ese producto, que por la fecha se importaba desde Cuba, realizaba frecuentemente tales eventos, de manera promocional. Salvador Sturla, prestigiosa y autorizada figura, reconoció públicamente el talento de quien muy pronto dejaría de ser Eleuterio para inmortalizarse con el nombre de EDUARDO BRITO. Para la educación musical del cantante, resultó de gran importancia la amistad que surgió entre éste y el maestro Julio Alberto Hernández quien tutelaba el Cuadro Artístico, un grupo en el que se nuclearon importantes voces que con frecuencia se presentaban en Santiago, San Pedro de Macorís y Santo Domingo. La gran crisis norteamericana de 1929 no fue causa suficiente para impedir que EDUARDO BRITO, ROSA ELENA BABADILLA (con quien había contraído matrimonio un mes antes) y otros artistas, partieran en diciembre de ese año rumbo a New York, a la gran metropolis, a la cuna que era el centro donde giraba toda manifestacion cultural, donde grabaría un gran número de piezas de autores dominicanos. Brito y su esposa, cumplidos los compromisos que les habían llevado a los Estados Unidos, decidieron no regresar y cumplir con los nuevos contratos que les proponían. El gran salto, el verdadero zenit de la carrera del barítono, llegó en los años posteriores. En 1932 las cualidades del cantante impresionaron gratamente al compositor cubano Eliseo Grenet, quien al frente de su compañía de zarzuelas, estaba de paso por New York con rumbo a Europa; Grenet solicitó entonces a Brito sus servicios y fue así que el público español le conoció, le aplaudió hasta el delirio y lo adoró.

“LAMENTO ESCLAVO”

Fueron estos los años de máximo esplendor en la carrera del gran barítono, querido por el público que mejor sabía apreciar el dominio vocal de Eduardo. Durante esos cuatro años fue tanta la bonanza para el divo, que estuvo en condiciones de crear su propia compañía. Y aquel avance sólo pudo ser detenido por la apocalíptia conflagración mundial que tuvo como preludio a la Guerra Civil Española. Después de un cuatrienio de divina claridad, la luz comenzaba a declinar para Eduardo Brito y los años posteriores fueron difíciles. De España debió salir y, antes de regresar a su patria, en 1937, recorrió algunos países de Europa y actuó en París, Praga, Roma, y otras muchas ciudades.

“HORAS LEJANAS”

Pero el frenesí que causó su voz allende los mares parece que no se escuchó en la tierra que le vio nacer y, cuando se le debió recibir como al astro que en ese momento era, Brito se encontró con la parquedad hermética de sus paisanos. Hasta 1944 estuvo girando con frecuencia a Puerto Rico, Cuba, Colombia, Venezuela y Panamá. Su voz se fue perdiendo y su mente descontrolando. Para esa fecha no había cumplido aún los cuarenta años de edad. La vida había transcurrido muy velozmente para él; sus dones naturalez le habían hecho trasponer estratos sociales y elevarse muy por encima de la educación que recibió; su capacidad autodidacta lo hizo saltar por sobre su modesta formación académica y su brillante imaginación le proveyó de gran fortuna en las tablas. En la madrugada del 5 de enero de 1946 el singular barítono dejo de existir. Había nacido el 21 de enero de 1905, por lo que para el momento en que dejó de existir apenas llegaba a la edad de cuarenta años, casi cumpliendo los cuarenta y un años. Igualmente logramos conseguir esta extensa reseña:

“MARTA”

Su verdadero nombre era Eleuterio Aragonez, nació en Puerto Plata, en 1906. Oficialmente se conoce su fecha de nacimiento como el 22 de enero, aunque existen dudas sobre la exactitud del dato. Brito tuvo una niñez pobre. Trabajó como limpiabotas, dulcero, aprendiz de boxeador, etc. Pero a medida que su voz se revelaba extraordinaria, su vida fue tomando otros rumbos.

Su mundo limitado de serenatas y canciones entre amigos, se ensanchó rápidamente desde que en 1926 se puso bajo la protección artística del maestro Julio Alberto Hernández. En 1927, en un banquete ofrecido al doctor José Dolores Alfonseca y el licenciado Abigail Montás, se dio a conocer a la prensa capitaleña. Participó con un programa a base de canciones y trozos de operetas. La reseña del “Listín Diario” dice: “Ignorábamos que existiese en Santo Domingo un cantante de sus condiciones. Y lo más extraordinario del caso es que no posee ninguna cultural musical. En él, todo es instintivo, espontáneo, innato. Ha sido una verdadera revelación.”Para entonces Brito había cantado en casi todo El Cibao, San Pedro de Macorís y la capital. Y se pedía una beca, que nunca se consiguió, para que “el joven barítono” pudiese ir a Italia a estudiar. En 1928 conoció a la vedette Rosa Elena Bobadilla, que habría de convertirse en su esposa y compañera inseparable. La boda se celebró el 3 de noviembre de ese año y a los pocos días ambos se presentaron en Haití con un cuadro artístico al que denominaron “Los Internacionales”. Este grupo, integrado por seis personas, se disgregó en Curazao, segunda etapa de la gira artística internacional iniciada en Haití. Eduardo y Rosa Elena Brito quedaron solos y se unieron a la compañía cubana de Margot Rodríguez, con la que se presentaron en Puerto Rico. Luego regresaron a Santo Domingo.

“MI ALDEA” (DE LOS GAVILANES)

En 1929, el “Grupo Dominicano”, en el que figuraban, además de Brito, Bienvenido Troncoso, Chita Jimenez y Enrique García, viajó a Nueva York para grabar unos discos que a partir de 1930 tuvieron mucho éxito. Cuando los demás integrantes del grupo regresaron a Santo Domingo, Brito se quedó en Nueva York y siguió grabando para RCA Victor con la orquesta de Vigil y Robles. Dorothy Caruso, viuda del inmortal Enrico Caruso, en una entrevista privada tuvo la ocasión de oír cantar a Brito y quedó cautivada con la voz de éste. Brito estudió con el maestro Serafini, quien lo instó a que renunciara al canto popular y se consagrara al estudio de la técnica vocal, música, idiomas, etc. Pero Brito no podía entregarse al estudio debido a las obligaciones familiares que había contraído. Las dotes naturales de Brito le permitieron usar una extensa tesitura de barítono, que a veces alcanzaba la altura de tenor. En 1932, Brito formó parte, como una de las figuras estelares, de una compañía creada por Eliseo Grenet para debutar en España. Junto al barítono dominicano, estaban también su esposa Rosa Elena, Mapy y Fernando Cortés y otras estrellas.

“TRES CANCIONES”

En el Teatro Nuevo de Barcelona, Brito alcanzó ovaciones reservadas sólo a los grandes elegidos, al interpretar “La Virgen Morena”, de Riancho y Grenet. Éste fue sólo el inicio de una exitosa carrera artística en la Madre Patria. Luego el gran público en Madrid, Valencia, Zaragoza, Islas Canarias, etc., le premiaría con sus aplausos. “La Virgen Morena – dice una crítica del Teatro Principal Palace – alcanzó un éxito rotundo. Eduardo Brito tuvo una noche feliz, desempeñando su papel de modo irreprochable, como actor y como cantante, viéndose obligado a repetir la romanza del primer acto, y otros números del segundo acto, entre atronadores aplausos. “Igual que con “La Virgen Morena”, Brito alcanzó grandes éxitos en España con “Katiuska”, “Luisa Fernanda”, “La del Soto del Parral”, “El Cantar del Arriero”, “La del Manojo de Rosas”, “El Asombro de Damasco”, y sobre todo con “Los Gavilanes”. Igual que con “La Virgen Morena”, Brito alcanzó grandes éxitos en España con “Katiuska”, “Luisa Fernanda”, “La del Soto del Parral”, “El Cantar del Arriero”, “La del Manojo de Rosas”, “El Asombro de Damasco”, y sobre todo con “Los Gavilanes”. Eduardo Brito se vio perseguido por las guerras: primero fue la guerra civil española y luego la Segunda Guerra Mundial. Junto a su esposa y su cuñada Kuki Bobadilla, se embarcó en Amberes rumbo a la patria. Llegaron al país el 23 de julio de 1937. El próximo viaje sería a Puerto Rico, la plaza donde más cariño se le demostró siempre. De allí pasaron a Nueva York, donde se presentaron en el Roxy, Radio City y otros establecimientos. De Nueva York pasó a Cuba, donde cantó en la CMQ y en el Teatro Nacional. Su interpretación de “Marina”, junto al tenor español Hipólito Lázaro, fue muy celebrada en La Habana. De vuelta en Santo Domingo inició una gira suspiciada por el empresario dominicano Mario Ginebra. En Venezuela y Colombia realizó una temporada de zarzuelas con el maestro Carretero (“Los Gavilanes”, “Luisa Fernanda”, etc.). En la misma compañía figuraba el joven barítono Carlos Ramírez, quien quedó notablemente impresionado por la voz del dominicano. Tras una brillante presentación en Panamá, vino a Santo Domingo para bautizar su primer hijo. Se dirigió más tarde a Puerto Rico y con su esposa y sus dos niños volvió a Nueva York. En la clínica Mayo fue diagnosticada la fatídica enfermedad mental que acabaría con la fulgurante carrera de Brito, quien se reintegró a la patria, pero ya no era el mismo hombre. Todavía se presentó en varios teatros y en “La Voz del Yuma”, pero ya no podía cumplir con sus contratos: su voz se extinguía y hablaba sin coordinación. Terminó sus días en el manicomio. Julio González Herrera, en su libro “Cosas de Locos”, describe así las últimas horas de Brito: “A las dos de la mañana, alguien oyó el susurro turbio y melancólico de una voz que parecía salir de una caverna. “¡Virgen de la Altagracia! Y a continuación, una serie de palabras disparatadas dichas en un inconsciente balbuceo. A las cinco de la mañana, uno de los barrenderos gritó de voz en cuello: “Se murió Brito, ya salimos de ese “locazo”. “Era la madrugada del 5 de enero de 1946. Fue un día lluvioso; en la noche, 32 personas presenciarion su entierro. (Tomado de la Enciclopedia Dominicana). En otro extracto que encontramos también en Youtube, pudimos obtener esta reseña: Eleuterio Brito, mejor conocido como EDUARDO BRITO, nació el 21 de enero 1905, en Puerto Plata, República Dominicana,y falleció el 5 de enero 1946, en Nigua, San Cristóbal, o sea hace casi setenta años que dejó este mundo. Fue un cantante barítono de ópera y zarzuela dominicano. Está considerado como el cantante nacional dominicano. Nació el 21 de enero de 1905 en la sección Blanco de Luperón, Puerto Plata. El 3 de noviembre de 1929, a los 24 años, se casó con la cantante Rosa Elena Bobadilla. De ese matrimonio nacieron 3 hijos. En la década de los años 30, Eduardo Brito se presentó en todos los países del Gran Caribe Hispano y realizó en Nueva York históricas grabaciones como “La mulatona” y “Lucía”, esta última con letra de Joaquín Balaguer. Por esos años, el compositor cubano Eliseo Grenet, director de una compañía de zarzuelas quedó impresionado por el joven cantante y le contrató para que integrara parte del elenco durante una gira por Europa. También registró con su voz en el acetato la zarzuela “Los Gavilanes” compuesta por Jacinto Guerrero. En 1944, estando en Nueva York, comenzó a perder facultades vocales y, al encontrarse en una mala situación económica, su hermana gestionó su regreso a República Dominicana. En mayo de 1944, Brito regresa a Santo Domingo donde muere en 1946. Eduardo Brito sufría una sífilis cerebral y este padecimiento le producía delirios y otros trastornos nerviosos. Por esta causa recibió, entre 1942 y 43, numerosas inyecciones de bismuto. Es una etapa muy penosa de su existencia que solo terminará con su muerte. Como tributo póstumo a su carrera, en un primer momento, la sala principal del Teatro Nacional de Santo Domingo llevó su nombre. Hoy en día, dicho teatro se llama Teatro Eduardo Brito, justo homenaje a quien ha sido reconocido como “el cantante nacional” de Santo Domingo.

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2 thoughts on ““EDUARDO BRITO: UN BRILLANTE INTERPRETE DEL ROMANTICISMO DOMINICANO”

  1. Gracias por sus correos.

    Me disculpo por no referirme personalmente, pero no conozco su nombre.

    El nombre de Eduardo Brito, me es familiar, pero su voz, no está en mis recuerdos.

    Me he confundido.

    Acabo de buscar en archivos musicales y me aparece un Eduardo Brito con canciones ecuatorianas, una voz tenoril, suave, muy lejos de ser  clasificada como de barítono. Oigo a otro, de origen dominicano con una voz con mas carácter. Si la oyera personalmente podría afirmar su tesitura; podría ser un barítono muy lírico  o un tenor spinto; canta Mi aldea de Los Gavilanes y canciones de Lecuona que exigen voz. En Siboney se oye a un buen tenor.

    El oido de los músicos ha hecho tanto daño a los cantantes. Para un ejemplo Placido Domingo. Los zarzueleros por necesidad, ponen en papeles de barítono a un tenor.

    Sus fotografias, de portadas de discos, muestran a personas diferentes.

    En la cancion popular, facilmente se dan las equivocaciones de clasificacion de voces.

    No es facil hacer ciertas apreciacionesy llegar a un consenso verdadero, mas si se toman grabaciones.

    Atte,

    German Jimenez Vergara

    Bogotá

    • Estimado amigo German Jimenez para nosotros representa una verdadera satisfacción el hecho de que tan pronto hayamos recibido referencia sobre la pagina que estamos preprando del grandioso e inmortal EDUARDO BRITO, la que accidentalmente publicamos sin haberla terminado. No obstante eso no es lo impoortante, sino el que usted haya tenido la amabilidad de emitir su valiosa oipinion sobre el particular. Al respecto hacemos de su conocimiento que precisamente ese personaje que aparece en Youtuve si es el afamado cantante EDUARDO BRITO y que precisamente son algunas de sus muy bellas intgerpretaciones. El calificativo de baritono surge como consecuencia de lo que hemos logrado obtener para plasmar su semblanza y ciertamente usted tiene toda la razón cuando habla de que en algunas piezas apare este grandioso cantante como voz de tenor y en otras como baritono, quizás , decimos nosotros, debe ser que por el tiempo transcurrido se haya formado esa pequeña contradiccion fonetica, pero el fondo representa en definitiva lo que hemos querido exteriorizar al rendirle al grandioso cantante dominicano su merecido homanaje en nuestro blog, esperando mejorar su presentacion en la medida en que consigamos obtener más y abundante material para ello. Aprovechamos la oportunidad para saludarle con nuestra mayor consideracion y estima. Atentamente: EL BLOG DEL BOLERO: OSWALDO PAEZ

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