Anuncios
“BESAME MUCHO”
Rendimos un merecido homenaje especial a un ser extraordinario, a una cantante de grandes méritos y que no tuvo la suerte de trascender mas allá de lo que su delicada existencia le permitió, por su prematura e inesperada desaparición física. Es un caso muy singular, ya que se trata de una persona que se hizo cantante a fuerza de su pasión por el bolero y a la forma como se introdujo en el medio artístico realizando diariamente una especie de ritual para estar al tanto de los boleros que en su época eran los mas populares o escuchados. Quizás sea un caso único, aunque no nos atrevemos a asegurarlo, por lo extraño de como se incorporó a la carrera artística y a como se ganó el favor de quienes se hicieron sus fervientes admiradores y sus constante aupadores para lograr el privilegio de oír tan portentosa voz en un sitio poco menos que ortodoxo para interpretar canciones románticas, ya que no hablamos propiamente del escenario de un local adecuado para ello, sino de la barra de un centro nocturno, donde un grupo de artistas y parroquianos tenia por costumbre oír a tan carismática cantante, rodeándola para regodearse de sus excelentes, sentidas y muy apasionadas canciones. Ciertamente esta gran dama de la canción, que tuvo como nombre bautismal el de FREDESVINDA GARCIA VALDES, pero que en el medio se conoció simplemente como “LA FREDDY”, es dueña de una historia definitivamente fuera de lo normal, ya que de una inusual cocinera se convirtió en toda una estrella de la canción romántica, como si se tratara de una forma derivada y moderna del cuento mágico que desde niño nos enseñaron, como es el de “LA CENICIENTA”, puesto que del oficio de cocinera se transformó en una espectacular cantante romántica, hasta el punto de que sus méritos artísticos sirvieron de base para que grabara un LP, que fue el único de varios que se habían programado. Para nosotros, luego de transcurrido mas de cincuenta años de su lamentable desaparición, es un verdadero lujo poder tener referencias escritas y discográficas de esta especial cantante de origen cubano y nos complace presentársela a nuestros visitantes con la seguridad plena de que será bien acogida. Introito: EL BLOG DEL BOLERO: OSWALDO PAEZ.
“NOCHE DE RONDA”
La incomparable voz de La Freddy – La Voz del Sentimiento. Descomunalmente gorda. Para colmo, se llamaba Fredesvinda García Valdés. Trabajaba en la cocina de la mansión del doctor Arturo Bengochea, el presidente de la Liga Cubana de Béisbol Profesional. Cada noche, con un vestido barato y sus enormes sandalias sin tacón, sentada en el Bar Celeste, tomaba ron y escuchaba la victrola. Luego de varios tragos, empezaba a contonearse con la música y a cantar a media voz.
“LA CITA”
En su otro mundo, Freddy se sentía a gusto. Una noche, apagaron la victrola y le pidieron que cantara. No tuvieron que insistirle. Freddy se sabía todos los boleros. Con su voz de contralto, venida directamente de Dios, los cantaba como nadie. Era como si hubiera vivido todos aquellos amores desdichados. Como si le fuera la vida en ponerle melodía a los pesares del alma.
“GRACIAS MI AMOR”
El bar era frecuentado por artistas y músicos que recalaban en él cuando terminaban de trabajar en los cabarets cercanos. Freddy no permitía que la acompañaran. No necesitaba piano ni guitarra. Le bastaba con su garganta. Cantaba a capella. Con una insoportable dulzura triste que casi te reventaba el corazón. El que la oyera cantar un bolero, ya no podía olvidar esa voz. Tenía algo que nadie podía explicar con palabras.
“SOMBRAS Y MAS SOMBRAS”
Las madrugadas del Bar Celeste ya no lo fueron más sin el rito de que, a la medianoche, la victrola callara para, bajo el spotligh, darle vía libre a Freddy. Alguna de esas madrugadas de extraña magia, Guillermo Cabrera Infante vio y oyó a Freddy. Años después la convirtió en uno de los personajes de Tres Tristes Tigres: la cantante Estrella Rodríguez.
“NOCHE Y DÍA”
La estrella del monólogo en 8 partes de Códac, “Ella cantaba boleros”. Sólo Cabrera Infante podía lograr un retrato como éste:”con un vaso en la mano, moviéndose al compás de la música, moviendo las caderas, todo su cuerpo, de una manera bella, no obscena pero sí sexual y bellamente, meneándose a ritmo, canturreando por entre los labios aporreados, sus labios gordos y morados, a ritmo, agitando el vaso a ritmo, rítmicamente, bellamente el efecto total era de una belleza tan distinta, tan horrible, tan nueva” Una noche, llegó al bar Aida Diestro con alguna de las muchachas de su cuarteto. Se acercó a Freddy y le dijo que le encantaba su voz. Estaba dispuesta a montarle un buen repertorio y a proponerla para el show del Capri.
“TENGO”
Con Aida, Freddy fue a la audición del Capri y firmó el contrato. Dejó para siempre la cocina del doctor Bengochea para cantar profesionalmente. En Diciembre del 1959, Freddy hizo su debut televisivo en el programa Jueves de Partagás. Fue un cuento de hadas rollizas y melancólicas. Ambientado en una Habana que ya había sido condenada por los que se decían sus redentores, no podía tener un final feliz. El Bar Celeste ya no existe. Freddy tampoco.
“EL HOMBRE QUE YO AME”
Su corazón no resistió tanta pena. Su voz quedó en un disco de larga duración grabado en 1960. El único que grabó. Una rareza para coleccionistas. La placa de acetato número 552 de la firma Puchito: Noche y día, Freddy con la orquesta de Humberto Suárez. En el disco viene La Estrella, la canción que Ela O’Farrill compuso especialmente para Freddy: “No era nada ni nadie, ahora dicen que soy una estrella, Que me convertí en una de ellas para brillar en la eterna noche”. Fuente: PueriCantor
“TENGO QUE DECIRTE”
Anuncios