ODILIO GONZALEZ: EL JIBARITO DE LARES”

“UNA TERCERA PERSONA”

Este es un personaje de unas características muy singulares, es un cantante de los que con propiedad podemos calificar como del pueblo, del que interpreta verdaderamente música proveniente de lo mas hondo de su lar nativo, a través de una muy peculiar voz que con el tiempo y en la medida en que se va acrecentando su fama se va haciendo muy familiar entre sus admiradores, que aprenden a quererlo y a mimarlo de una forma poco usual. Además se le considera como un niño prodigio, ya que comenzó a dar muestras palpables de su arte a muy corta edad en la llamada “ÉPOCA DE ORO DE LOS AÑOS CINCUENTA DE PUERTO RICO”. Como si fuera poco viaja a la grandiosa ciudad de Nueva York y en la gran urbe del norte, conocida como la “Capital del Mundo”, graba sus primeros éxitos jíbaros apenas a los dieciocho años de edad. Sigue ininterrumpidamente con su quehacer artístico y para 1962 graba uno de sus primeros éxitos: “Celos sin motivos” de Ismael Santiago, lo que le ayuda para que se le abrieran de par en par las puertas de su exitosa carrera, apareciendo igualmente un extenso abanico de alternativas musicales, ya que no solo se dedica a interpretar música típica puertorriqueña sino que también abraza la interpretación de la música romántica popular en general. Su forma de cantar es tan peculiar y con una variada gama de matices que se ha dicho que fue la inspiración para que en la preciosa isla de Santo Domingo naciera “la bachata”, un genero musical de carácter eminentemente romántico muy parecido al bolero, siendo que al principio de su nacimiento no tuvo una gran acogida entre las personas de cierta posición económica, aunque luego, con la llegada de Juan Luis Guerra y de Víctor Víctor, su popularidad alcanzó niveles extraordinarios, ya siendo aceptada en todos los extractos sociales de la isla. Aunque a muchos les gustas llamar a ese genero “el bolero dominicano”, el mismo se ha popularizado como “bachata”. Tales méritos se le reconocen a este extraordinario cantante y por ello ha sido premiado con el inmenso cariño que le profesan los dominicanos. Esto es a grandes rasgos lo que hemos podido obtener como un perfil generalizado del grandioso interprete romántico al que le estamos rindiendo un merecido homenaje, con el sincero deseo de que sea del agrado de nuestros visitantes y le den la acogida que se merece por los logros alcanzados durante tantos años de ardua labor musical, mas de sesenta años en el ejercicio de la interpretación de la música romántica. Introito: El Blog del Bolero.

“LA MANO DE DIOS”

Cantante, Guitarrista y Compositor “El Jibarito de Lares”, nació el cinco (5) de marzo de 1937, en Piletas, Lares, Puerto Rico. Poseedor de una de las voces más raras y bonitas del pentagrama popular puertorriqueño, Odilio González constituye una leyenda viviente dentro de la denominada canción de vellonera, como la identifican sus cultores y fieles seguidores, siendo, igualmente, un trovador de primera categoría.

“CELOS SIN MOTIVOS”

Incluso, su estilo pueblerino, más bien ajibarado, de interpretar el bolero, sirvió de fuente inspiradora al surgimiento del estilo dominicano llamado bachata. Así se lo han asegurado al autor de esta reseña biográfica varios de los más representativos exponentes de esta onda, tan en boga durante los últimos tiempos, algunos de los cuales hasta le han rendido tributos discográficos.

“DOS LAZOS”

Y es importante recalcar el dato de que así me lo aseveró, también, en agosto de 1993, el empresario radial y discográfico Radhamés Aracena, bajo cuya etiqueta La Guarachita se ampararon y catapultaron todos los bachateros pioneros. Odilio González Arce comenzó a improvisar décimas durante su niñez. Pero, sería a partir de 1950, poco después de que fuera a vivir con su familia a Arecibo -donde todavía radica -, que se motivaría a dar rienda suelta a su vocación atística. Hizo sus pinitos en el programa “Aficionados arecibeños”, que Nabal Barreto animaba y producía en la radioemisora WCMN.

“UNA PENA”

En aquella histórica audición resultó premiado. Aquel triunfo inicial le abrió las puertas de otros espacios radiales. Incluso, varias veces demostró su talento en el emblemático Tribuna del arte, instituido por Rafael Quiñones Vidal en la capitalina WNEL. En 1956 grabó su primer disco, un sencillo que incluía la guaracha “El vellón pegao” y la plena “Ni de madera son buenas”.

“UN JURAMENTO”

Como la radio le brindó bastante difusión en las regiones Norte y Oeste, pronto se convirtió en atracción regular de los espectáculos de fiestas patronales y los presentados en los teatros de aquellas zonas. Naturalmente, siempre como figura secundaria. En 1957, el sello Mar-Vela le editó su primer álbum: Cantando en el campo (MVLP-73), en que estuvo acompañado por un conjunto típico. Su suerte comenzó a cambiar a raíz de ser descubierto por el cantante y empresario Pedro “Piquito” Marcano.

“MALDITO AMOR”

Éste lo incluyó en una caravana artística que llevó al Teatro Puerto Rico de Nueva York, en 1958. Y, para presentarlo con un toque de emotividad ante el público, le estampó el remoquete que lo acompañaría por el resto de su vida: “El Jibarito de Lares”. Luego, Marcano propició que don Rafael “Ralph” Pérez, fundador del importante sello Ansonia, se interesara en nuestro biografiado. Aquel no dudó en incorporarlo al elenco de su compañía que, durante el período 1960 – 1962, le editó sus siguientes tres álbumes: “Ni de madera son buenas” (ALP – 1247); “El Jibarito de Lares, Vol. 2” (ALP – 1321) que contiene su interpretación de “El vellón pegao” y “Ecos del pasado” (SALP – 1599).

“LOS HOMBRES NO DEBEN LLORAR”

Sin embargo, aunque ya disfrutaba de cierto cartel en el mundillo artístico hispano de Nueva York, cuando su nombre verdaderamente se agigantó en el favor del público fue a partir de su vinculación a la compañía BMC Records, del mexicano Mario Hernández, tan pronto concluyó su compromiso con Ansonia. Bajo esta etiqueta y sus sellos filiales, Dial, Suave y Regio, desarrolló su discografía consagratoria, reforzada especialmente por composiciones de Luz Celenia Tirado, Ismael Santiago y otros autores boricuas, amén de algunos mexicanos como Luis Demetrio y Víctor Manuel Mato.

“DESPEDIDA”

Ya cercanos la década de 1970, emprendió otra fructífera etapa con la compañía Velvet. Sus éxitos discográficos fueron tantos y tan resonantes que escenarios de República Dominicana, Colombia, Ecuador y Venezuela, reclamaron su presencia. En estos países alcanzó categoría de ídolo. A México, empero, sólo viajaría a grabar con mariachis. Fuente: Miguel López Ortiz. FUNDACIÓN NACIONAL PARA LA CULTURA POPULAR DE PUERTO RICO.

“ENVIDIA”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s