“JORGE SEPULVEDA: EL BOLERISTA QUE DEJO SU CORAZON EN SANTANDER

“MIRANDO AL MAR”

Hace casi 70 años que surgió la voz grave e inconfundible del inmortal JORGE SEPULVEDA, cantante español que supo imprimirle a los boleros y a los pasodobles una forma maravillosa de exquisitez musical, alcanzando su máxima popularidad en los años 40 y 50 del siglo XX, con grandes éxitos como “MIRANDO AL MAR”, “SANTANDER”, entre otros, habiendo desaparecido hace como 28 años, pero siempre estando presente en el recuerdo de quienes lo admiramos por lo que representó como persona y para la música en general. LUIS SANCHO MONLEON, nombre verdadero de JORGE SEPULVEDA, nació en Valencia, España, en 1917, desconociéndose día y mes, y falleció en Palma de Mallorca el 16 de junio de 1983. En 1941 trabajaba como contable, pero se fue a Zaragoza a probar suerte como cantante y de allí a Madrid, donde inicia su carrera artística en la Sala Casablanca en 1942. Empezó a grabar discos y sus interpretaciones románticas se popularizaron a través de la radio, en programas de canciones dedicadas muy escuchadas en la época, cuando las orquestas y artistas de moda actuaban en directo. El cenit de su popularidad, reiteramos, lo vivió con sus boleros en los años 40 y años 50 del siglo XX, cuando fueron muy populares en su voz entre otros boleros: Limosna de amor, Monísima (chotis), El mar y tú, María Dolores, Bajo el cielo de Palma, Dos cruces, A escondidas, Campanitas de la aldea, Mi casita de papel, Malvarrosa, Qué bonita es Barcelona, Quiero llevarme tu amor, La noche que te conocí, Tres veces guapa (pasodoble), Monasterio de Santa Clara, Santa Cruz o Sombra de Rebeca y muy especialmente sus dos grandes números uno “Mirando al mar” y “Santander”. A mediados de los sesenta los boleros ya no eran la música preferida de los españoles -junto a la copla- y con la llegada de las baladas italianas y la música anglosajona, parece que su estrella declina, hasta que, en el decenio de los setenta, TVE pone en antena el programa Mundo Camp, en el que reviven sus viejos éxitos, vuelve a los escenarios y se reeditan sus discos con gran éxito. Luego surge un periodo de silencio casi total hasta su desaparición física. Fuente: Wikipedia. Introito: EL BLOG DEL BOLERO: OSWALDO PAEZ.

“SANTANDER”

Por considerarlo de históricamente importante tomamos una extensa reseña publicada en el año 2010, de donde podemos formarnos una completa idea de quien fue este grandioso cantante español: Santander es la única ciudad del mundo que ha erigido una estatua a un bolerista español: a Jorge Sepúlveda. Con enorme placer, dedicamos en Santander 33 conciertos de bolero en su honor este mes de Mayo de 2010, en el año en que Santander celebra los 115 años del bolero y se cumplen 93 años del nacimiento de este bolerista, cuyo primer bolero se lo dedicó a Santander en 1946 diciendo “Santander, eres novia del mar, que se inclina a tus pies y sus besos te da” y al que siguió otro no menos conocido que decía “Mirando al mar soñé que estabas junto a mi”, o el bolero “Enamorado del mar” dedicado a la Virgen del Mar, patrona de Santander, por nombrar tres boleros de entre más de 150 temas romantiquísimos que este bolerista valenciano interpretó desatando por vez primera en España el fenómeno de las “fans”.

“ENAMORADO DEL MAR”

Se dice que Jorge Sepúlveda fue el bolerista que dejó su corazon en Santander porque es la única ciudad de España que le ha dedicado un busto a un bolerista. Recuerda Valentín Díaz Prieto, pianista santanderino que acompañó varias veces a Jorge Sepúlveda en la ciudad que él llamó “LA NOVIA DEL MAR”, que este celebró su cumpleaños en Santander cuando estuvo cantando en el mes de Mayo, por lo que hemos dedicado este mes en su honor. Desgraciadamente, desconocemos la fecha exacta de su nacimiento, aunque se sabe que nació en Valencia en 1917. Indiscutiblemente, Jorge Sepúlveda supo cantar como nadie ese bolero que suena a canción española y que llegaba directamente a los corazones de los españoles que se sentían plenamente identificados con los románticos mensajes de sus boleros. Se hace alusión al bolero “Campanitas de la aldea”, con imágenes de Cantabria, compuesto por Eddy Guerin en la voz de Jorge Sepúlveda: Su nombre verdadero era Luis Sancho Monleón. Hermano de un reconocido artista plástico, nació Jorge Sepúlveda en la plaza de los Escolapios de Valencia, y muy joven todavía comenzó su actividad artística en la Sociedad Coral “El Micalet”, entonces instalada en un antiguo edificio de la calle de don Juan de Vilarrasa.

“A ESCONDIDAS”

Allí tomó ya contactos con quienes serían futuras figuras en los escenarios españoles: Adrián Ortega, Ramón Cebriá, Alfonso Goda y otros muchos. No obstante, la oscuridad sobre años de juventud es más que notoria- apenas se conoce su oficio como contable antes de dedicarse a la música y una enfermedad de bronquitis crónica que contrajo desde los 18 años- y no extraño, pues cuando estalló la guerra civil española en 1936 tenía 19 años y le tocó vivir en una zona de España (Valencia) de marcado carácter republicano, siendo herido en una pierna que casi pierde y retirado del frente como militar mutilado. Nunca ocultó que luchó con la República española – lo que le granjeó varios problemas-, ni tampoco su primer oficio como contable acostumbrado a trabajar con documentos, de hecho, como tal se integró tras la muerte del General Franco en la “asociación de militares republicanos”, en calidad de miembro activo, y en ella recorrió durante años pasillos y despachos para solucionar problemas de terceras personas (viudas, militares republicanos que no recibían pensión alguna…) altruistamente.

“TRES VECES GUAPA”

Uno de sus íntimos amigos lo recordaba en un periódico de Palma de Mallorca “en incansable actitud solidaria, obsesionado por hacer el bien y olvidando para siempre las vejaciones que a lo largo de su vida había soportado”. Como veremos al final de esta biografía acerca del bolerista más querido en Santander, la guerra civil española- que Luis Sancho Monleón tuvo que vivir de principio a fin- marcó su vida para siempre. Hemos considerado adecuado incluir un video informativo sobre el desarrollo de esta para los muchos aficionados americanos que nos visitan y cuya curiosidad va más allá de escuchar boleros y les gusta conocer las razones por las que un bolerista cantaba, sentía, suspiraba y vivía sus boleros. He aquí pues, para nuestros amigos americanos, una sucinta historia del desarrollo de la guerra que marcó a Jorge Sepúlveda.

“MARIA DOLORES”

Tras la guerra civil, en Septiembre de 1939 llegó Antonio Machín a Barcelona en tren desde París, huyendo de la Segunda Guerra Mundial, y empezó cantando en el teatro “Shanghái”, con la orquesta de Antonio José Valero, inciando el fervor por el bolero, con tal éxito que la sala cambió su nombre por el de “Bolero”. El año siguiente, en 1940, Machín marcha a Madrid, y empezó a cantar en la sala “La conga” en Tirso de Molina, donde le escuchó el actor Fernando Sancho “El carioco”, quien le presentó a los dueños de la sala “Casablanca”, donde estuvo como solista con la orquesta “Los Mihuras” hasta 1944, el mismo Sancho le llevó a los estudios de televisión recientemente estrenados en el paseo de la Habana de Madrid y desde entonces el bolero se universalizó por España como “género musical de moda”. Por su parte, en Barcelona, el mallorquín Bonet de San Pedro estrenó su grupo “Los 7 de Palma” el día 3 de octubre de 1942 en el Salón Rigat de Barcelona cosechando un aclamadísimo éxito, allí actuaron durante un tiempo para después pasar al Club Trébol.

“ME GUSTA MI NOVIA”

El bolero iba ganando popularidad en España. En esos años, Luis Sancho Monleón solía cantar como cantante aficionado por los cafés concierto de la capital levantina, donde su estilo y su calidad de voz era muy reconocido y alabado, en particular su estilo de interpretar el novedoso género romántico que se escuchaba en la radio, junto a la copla y el pasodoble: el bolero. Le gustaba cantar tangos y canciones mejicanas, que eran muy alabadas por sus amigos que le animaban a hacerse cantante profesional. Formó varios dúos en Valencia: “Castejo y Sancho” y otro denominado “Lucas y Sancho”, cuando Luis Sancho Monleón – que aún no había adoptado el nombre artístico de Jorge Sepúlveda – contaba con 24 años. No era un hombre agraciado especialmente, pero era lo que se entiendo por un “cbllero español”: educadísimo, siempre correcto y elegante, de exquisitas maneras y de un trato muy afable. Sin duda, ere este modo se ser su mayor atractivo, junto con la voz embelesadora que se hizo famosa en la radio, como veremos, dond el físico, lógicamente no contaba tanto.

“MONISIMA”

No interpreten esta fotografía de Jorge Sepúlveda con el mero criterio estético, sino con este prisma de saber que esta era la imagen de una persona eminentemente romántica y que supo apostar por un sonido netamente español y mantenerse firme en él desde sus inicios musicales. Fue con el dúo “Lucas y Sancho” – en el que ya hacía entonces un estilo de música de marcadísimo sabor español- con el que Luis Sancho tomó la decisión de dejar su empleo de contable en Valencia para irse a Zaragoza en 1.941, donde adoptó el pseudónimo de Jorge Sepúlveda y como tal renombró el dúo como “Lucas y Sepúlveda”, con notorio éxito en especial en lo que se llamaba “canción española” y en cuyo repertorio figuraban algunos boleros. En una curiosa coincidencia, precisamente en Zaragoza – donde comenzó como cantante- tenía Jorge Sepúlveda anunciado el que sería su último concierto el 8 de Junio de 1983, que tuvo que anular por una crisis de bronquitis que finalmente acabó con su vida 15 días después, el 23 de Junio y con 66 años, en Palma de Mallorca, donde había fijado su residencia junto a su mujer Angelines Labra.

“CAMPANITAS DE LA ALDEA”

La calidad del dúo Lucas- Sepúlveda les llevó a ser contratados por la prestigiosa sala “Casablanca” en Madrid, donde actuaron por tres meses acompañados por la orquesta “Los Mihuras”, la misma que acompañó meses después a Antonio Machín en la misma sala y que se convirtió en la primera orquesta que acompañó a Machín en su primera gira por España. Quizá por la llegada del gran Antonio Machín a la misma sala, (pues se sabe que entró muy recomendado a la “Casablanca” precisamente por el actor español Fernando Sancho), el dúo se disolvió tres meses después de comenzar a cantar en la sala “Casablanca”, lo que obligó a Jorge Sepúlveda a iniciar su carrera en solitario, cantando en locales en Madrid y colaborando como cantante ocasional en Radio Nacional de España. Poco a poco, su voz se fue haciendo popular y finalmente en 1.944 le propusieron trabajar en plantilla en RNE.

“MONASTERIO SANTA CLARA”

Ese año Jorge Sepúlveda grabó sus primeros discos de música melódica como “crooner” en la radio cantando temas “de moda” entonces, entre ellos varios boleros. De este modo, los dos boleristas principales ligados históricamente a Santander realizaban el mismo trabajo de difusión del bolero a través de las ondas de la radio: el santanderino Emilio Tuero lo hacía en la emisora XEW en Méjico (precisamente Emilio Tuero estrenó el bolero “Bésame mucho” en 1941 en la radio, de manos de una jovencísima compañera de la emisora, la pianista Consuelo Velázquez). Siendo Jorge Sepúlveda y Emilio Tuero los dos cantantes de bolero más reconocidos internacionalmente de Santander, no podemos evitar ofrecerles el tema que Emilio Tuero hizo célebre desde las ondas de la XEW en 1941 ( el año en que comenzó profesionalmente Jorge Sepúlveda): “Bésame mucho”. Es de destacar que tanto Emilio Tuero en Méjico, como Jorge Sepúlveda en España fueron quizá los primeros cantantes en desatar el fenómeno de las “fans” a ambos lados del Atlántico, a lo que influyó sin duda el trabajo de ambos como “crooners” en las emisoras más potentes de estos países y, por lo tanto, responsables directos de hacer llegar a las mujeres en la intimidad de su casa unos mensajes románticos y profundos que jamás antes se habían enviando (fuera de el mundo de la poesía) y que envolvía el mundo propio de la mujer en un halo sentimental tan romántico que sigue con absoluta vigencia hoy día y que no ha sido igualado por ningún otro estilo hasta este siglo XXI: el bolero.

En 1945, cuatro años después de comenzar profesionalmente (y del estreno del bolero “Bésame mucho” por Emilio Tuero), Jorge Sepúlveda deja Radio Nacional de España e ingresa en Radio Madrid para participar en los programas musicales que se realizaban cara al público, con mejores condiciones contractuales, que le permitieron seguir grabando discos aprovechando que sus canciones se popularizaban a través de la radio, en programas de canciones dedicadas muy escuchados en la época, cuando las orquestas y artistas de moda actuaban en directo. Aqui tenen ustedes una fotografía del romántico cantante de boleros Jorge Sepúlveda, dedicada a una sus “fans”: Su primer gran éxito fue en 1.946 con el bolero “Santander” del que fue autor, junto al pianista Enrique Peiró. Un bolero redondo y evocador que juega con la idea secular de la relación entre Santander y el mar. Una relación que hizo de Santander uno de los principales puertos transatlánticos españoles, por lo que el nombre de “novia del mar” le iba muy bien, pues esa relación permitió que Santander tuviese una relación estrechísima con América, de la que quedó como huella indeleble la figura del “indiano” o joven montañés que marcha a América y que tras pasar allí trabajando los mejores años de su vida, decide volver a España, planando el bolero en los corazones de sus convecinos junto a las palmeras y a sus “casonas de indianos”. El bolero es, en Santander, herencia inmaterial del indiano montañés e hijo de esa relación romántica entre Santander y el mar, como bien dice el bolero de Jorge Sepúlveda, que une sentimentalmente a la ciudad de Santander con el profundo y misterioso océano en este bolero de su composición titulado “Santander, eres novia del mar” A partir de entonces el repertorio de boleros de Jorge Sepúlveda le llevó por toda la Península, Francia, Portugal y más tarde a Cuba y Argentina. Llenó salas de fiestas, teatros y plazas de toros, y cuando la televisión en España todavía no era conocida, ya fue requerido por el Canal 4 de Cuba, donde intervino con gran éxito en el programa del santanderino Gaspar Pumarejo, creador de la primera televisión latina de América (Unión Radio Televisión). Más tarde, en 1.949 triunfó con el inolvidable bolero “Mirando al Mar”: Aqui tienen al propio Jorge Sepúlveda interpretando este tema que ha quedado en Santander prendido en todos los corazones En la década de los años cincuenta fue ídolo de lo que años más tarde se llamaría “fans”; y eso que tenía que enfrentarse a una seria competencia, como eran artistas del renombre de Antonio Machín, Lorenzo González, Juanito Segarra, Bonet de San Pedro o Lolita Garrido, también valenciana como Jorge Sepúlveda y que, como él, llenó programas radiofónicos con su canción “Viajera”. Jorge Sepúlveda no era ni guapo ni feo, sin embargo era muy fino y elegante: salía a escena con smoking o frac y las chicas se lo rifaban y acudían en tropel a su camerino después de cada actuación. Su éxito, quizás, fuese su imagen romántica y correcta. En aquella época se podrían mencionar muchos éxitos como “Dos Cruces” (bolero compuesto por el español Larrea en 1941), “No te puedo querer” (1948). Su vida sentimental fue tan discreta que apenas se le conocieron amoríos, hasta que conoció a la vedette malagueña Angelines Larra que era ¡Monísima! Precisamente, este fue el título de una de sus canciones más celebrada; y es que este género tan madrileño y el pasodoble tan español también formaron parte de su repertorio. En las emisoras de radio de aquellas décadas, nuestro personaje llenó igualmente horas y horas, y en cualquier lugar de nuestro país se oía tararear y repetir estrofas de sus “Tres veces guapa”, “María Dolores”. A cualquier oyente americano, el tema “tres veces guapa” le sonará, sin duda a un estilo de bolero que allí se denomina “bolero moruno” y que fue muy practicado por grupos como “Los Churumbeles de España” al otro lado del Atlántico. Y si de guapas hablamos, Jorge Sepúlveda se casó con Angelines Labra, una preciosa malagueña que trabajada de gran “vedette” en uno de los locales donde actuaba Jorge, y la joven pareja se instaló -definitivamente hasta la década de los años setenta- en su casa madrileña del final de la calle Toledo, cerca del arco del mismo nombre, en el barrio castizo madrileño donde se celebraban las verbenas de “La Paloma” y “San Celedonio”, donde se bailaban Schotis como “Madrid” de Agustín Lara y el Schotis “Monínisa”, junto con pasodobles de Jorge Sepúlveda, uno de los más conocidos fue “Cántame un pasodoble español” del querido Tony Leblanc, que se hizo muy popular especialmente entre las cantantes del mundo de la copla española, en este caso, les ofrecemos la versión de este pasodoble que hizo Lolita Sevilla. Fue muy popular en su voz el bolero “Limosna de amor” un bolero que ya hiciera famoso al otro lado del Atlántico el fantástico bolerista Julio Jaramillo. El estilo de bolero de Jorge Sepúlveda quedó siempre unido a Santander con boleros como “El mar y tú” y ese otro que dedicó a la Virgen del mar, patrona de Santander, titulado “enamorado del mar”: En la prolífica creación de este bolerista cabe destacar éxitos internacionales como el bolero moruno “María Dolores”: si antes nombramos a Julio Jaramillo cantando boleros de Jorge Sepúlveda, no podemos resistirnos a la tentación de ofrecerles este bolero moruno de impecable factura española con la voz acaramelada de Julio Jaramillo: La huella sentimental que dejó en España el estilo de bolero de Jorge Sepúlveda transcendió como vemos a muchos países de América. mientras, el carácter de Jorge le granjeó la amistad de todos los cantantes de bolero españoles, en especial de Bonet de San Pedro, mallorquín instalado en Barcelona donde fundó su célebre banda “los siete de Palma” y que escribió para Jorge Sepúlveda varios boleros como “el cielo de Palma” y “que bonita es Barcelona”, de la que les ofrecemos un video de un turista que dejó en Youtube con una estupenda modelo que acompaña la belleza de la Ciudad Condal y, por supuesto, usa la melodía cantada por nuestro Jorge Sepúlveda. En el mismo estilo que el tema anterior, Jorge Sepúlveda popularizó temas como “Mi casita de papel” o “Malvarrosa”, esta última dedicada a su Valencia natal, así como éxitos radiofónicos como “Santa Cruz” o “Sombra de Rebeca”. Sin embargo, como ya hemos comentado, el estilo de Jorge Sepúlveda se hizo especialmente reconocible por su marcado acento español, que en América se conoce como “bolero moruno”. Es imprescindible nombrar al gran compositor de boleros español Carmelo Larrea, que compuso varios boleros para Jorge Sepúlveda que se hicieron internacionalmente famosas en la voz de nuestro bolerista en toda América. En esta ocasión les ofrecemos el bolero de Carmelo Larrea ” dos cruces”, que fué un gran éxito de Sepúlveda, en la voz de otro magnífico cantante español de la época: Miguel de Molina. A ambos les marcó profundamente la guerra civil española, dejando en la historia del bolero y en sus corazones fuertemente clavadas esas “dos cruces”. Aquí tienen el bolero moruno “Dos cruces”: Sería prolijo enumerar los más de 150 temas que Jorge Sepúlveda interpretó y grabó en su carrera. No podemos, sin embargo, dejar de nombrar dos boleros formidables: “Quiero llevarme tu amor” y el romantiquísimo tema “La noche que te conocí” y de modo especial un bolero que causó enorme sensación en España, por su temática apasionada, titulado “A escondidas”, que desafortunadamente no tenemos en Youtube ninguna muestra, pero que les dejo la letra El éxito de Jorge Sepúlveda estriba en que supo innovar el estilo musical romántico que se interpretaba en España, sin perder un ápice del carácter netamente hispano de sus temas. Nace con el un estilo de bolero que suena a España y que en América se reconoce como “bolero moruno” aunque aquí se reconozca casi como pasodoble. No obstante, la aparición de Jorge Sepúlveda recogió parte de un estilo que se estaba abandonando ya en las salas y que derivaban del Jazz, fox-trot, boogie woogie y del swing, y que habían sido interpretados por las orquestas apasionadamente en todas las salas de España (entre ellas el propio Gran Casino del Sardinero de Santander). La época de Jorge Sepúlveda es la que, sin dejar el estilo de la gran orquesta típica de años anteriores, se adoptan nuevos estilos como el tango, el bolero y el charlestón, iniciándose en España grandísimos músicos como Augusto Algueró (padre), Tete Montoliú y voces como la de Rina Celi, Mary Merche, o Lolita Garrido y, en el bolero, la figura inconmensurable de don Antonio Machín. Jorge Sepúlveda tuvo en aquellos años su reinado particular, que compartía como hemos dicho con grandísimos músicos del bolero que actuaban con ese incomparable estilo que daba el sonido de una orquesta, como don Antonio Machín. Ambos sacaban éxito tras éxito, como por ejemplo este fabuloso tema titulado “Monasterio de Santa Clara”, obtenido de una preciosa canción italiana de Galdieri, Barberis y Salina. De igual modo que Jorge Sepúlveda, Bonet de San Pedro y Antonio Machín tuvieron en España unos años en los que el gusto musical se volcaba hacia esa música netamente hispana y de sabor absolutamente latino, los gustos cambian (a veces lógicamente y otras veces impulsado por la presión de las discográficas que imponían sus intereses comerciales) y llegó un momento en que – como está ocurriendo ahora en España en el siglo XXI- se aprecia más el sonido de raiz sajona y Norteamericana que el sonido de raiz española o Suramericana, a pesar de la calidad de los músicos que defienden este segundo sonido latino. De este modo, los gustos de los españoles de entonces iban cambiando, y no pudo mantenerse este estilo romántico de puro sabor español característico de Jorge Sepúlveda, a pesar de que este estilo estaba también avalado en el panorama musical español por voces como las de Luis Mariano, tenor vasco de Irún, exiliado en Francia con su familia durante la guerra civil, donde desarrolló su carrera artística haciendo operetas y canciones francesas. En los cincuenta se le emparejó con la actriz y cantante Carmen Sevilla, con la que protagonizó varias películas como “ El sueño de Andalucía“ (1950), “Violetas imperiales” (1952) y “La bella de Cádiz” (1953 ). Su fama se agrandó especialmente con “El cantor de México” (1956) que como curiosidad paa nuestro hermanos mejicanos, les ofrecermos en la voz de Luis Mariano en el idioma que él dominaba perfectamente: el francés, pues Farncia le acogió tras la guerra civil española. Luis Mariano interpretó “ Canastos “( 1957 ) a dúo con Gloria Lasso aquella melodía de : “…con el amor no se juega, ¡ay, canastos!, que es peor…”. La cantante de bolero de origen catalán Gloria Lasso estuvo viviendo temporadas en varios países, era la voz que cantaba al amor en“ Orfeo negro “ de Luis Bonfa, y el popularísimo tema de Consuelo Velázquez “ Cachito “: “…cachito, cachito, cachito mío, pedazo de cielo que nos unió…” y sobre todo en su más celebrada interpretación: “Luna de miel “, que había compuesto el griego Mikis Theodorakis para una película del bailarín Antonio en 1958 : “…nunca sabré como siento tu pulso en mis venas, nunca sabré como vino esa luna de miel…”, canción que ha conocido multitud de versiones en décadas posteriores y que tenía ese estribillo irresistible, con una melodía francamente preciosa. De igual modo, el cine se había abierto al carácter de “sonido español” con Joselito, el primer “niño prodigio” español (al que seguirían Marisol, Rocío Dúrcal, Pili y Mili, Ana Belén, Jaime Blanch o Pablito Calvo). Joselito aunaba cine con su faceta de cantante, y eso le abrió las puertas de todas las familias españolas que lo admiraban y aplaudían, con el apodo de “El pequeño ruiseñor”. En ese cine de mediados de los años cincuenta encontrábamos canciones de ese estilo que encumbró a Jorge Sepúlveda (si bien Sepúlveda, como Machín, apostaban abiertamente por el bolero): así el pequeño Joselito interpretaba sus conocidísimos “ Granada “ de Agustín Lara, “ Tani “, “ Clavelitos “, y, sobretodo “ Campanera “: “…dile que pare esa noria, que va rodando, pregonando lo que quiere, que por saberla tu historia, le están buscando cómo y cuando donde quiere, ¡ay, campanera!, aunque la gente no crea tú eres la mejor de las mujeres porque te hizo Dios su pregonera..”, irresistible pasodoble que no faltaba en todas las fiestas de los pueblos de España. Pero Joselito no solamente cantaba a su tierra, sino que, gracias a películas coproducidas por México, abundan las canciones de allá, ya sea a dúo con Antonio Aguilar: “…qué bonitos ojos tienes, debajo de esas dos cejas, qué bonitos ojos tienes…” (Malagueña salerosa ) o con Libertad Lamarque, argentina de nacimiento, e hija adoptiva de México, el bolero de Agustín Lara “Quiéreme mucho”. En este repaso al mundo musical de sonido netamente español en el que se desenvolvió Jorge Sepúlveda, no podemos dejar de nombrar a Sara Montiel, la “Saritísima“, una artista nacida en Campo de Criptana (Ciudad Real), de nombre auténtico María Antonia Abad, que trabajaba en México haciendo películas, y fue llamada a la vuelta a España por el popular director de cine Juan De Orduña para que protagonizase “El último cuplé”. Corría el año 1957 y, ese regreso supuso para Sara la fama inmediata. Con una limitada pero afinada voz, Sara cantó cuplés en la película y revalorizó el género ya en desuso hacía décadas, así, temas tan populares como “ Nena “ : “…juró amarme un hombre sin miedo a la muerte, sus negros ojazos en mi alma clavó…Nena, me decía loco de pasión…”, “ Valencia “, “Tú no eres eso “, “El relicario “: “…pisa morena, pisa con garbo, que un relicario, que un relicario me voy a hacer…” y la voluptuosa “ Fumando espero “: “…fumar es un placer, genial, sensual…fumando espero, al hombre que más quiero…”, mientras estaba tumbada en un sofá, lánguida y pícara al estilo mujer fatal. La película fue un auténtico bombazo y las colas para ver la belleza de Sara, en un color chillón en la pantalla, se hacían interminables. Sara, convertida en mito siguió haciendo cine para revalorizar su caché : “La violetera“, “Mi último tango”, “Carmen la de Ronda”, y muchas más, cantando tangos, coplas, cuplés y boleros, como este bolero de Oswaldo Farrés titulado “Quizá, Quizás, Quizás” en su particularísimo estilo. Jorge Sepúlveda y Bonet de San Pedro participaron durante siete meses en el espectáculo de Sarita Montiel representado en Madrid y Barcelona. Bonet de San Pedro decía de su amigo entonces: “Jorge no respiraba bien. Creo que esos achaques le perseguían desde el retorno. Pero esa vuelta, que nos puso a los dos de nuevo ante la gran masa, fue como una segunda boda”. Fue en efecto un momento dulce en la trayectoria artística de Jorge Sepúlveda, que siguió grabando discos, pero también fue el inicio de un empeoramiento de la bronquitis crónica que arrastraba desde los 18 años. A este problema se añadió el cambio de los gustos musicales y la presión de las casas discográficas para importar nuevos estilos “de moda” extranjeros importados de Norteamérica, Francia e Italia. Por los cambios de gustos entre el público español, instrumentalizado como hemos apuntado por la presión de las discográficas que apostaban por un mal entendido “modernismo” y en muchos casos obligaban a los artistas a hacer temas de sonido anglosajón, se fue abandonando este estilo latino que caracterizó al época de oro de Jorge Sepúlveda. De igual modo, el fenómeno de las “fans” que comenzara Jorge Sepúlveda a finales de los cuarenta, pasó a nuevos artistas a finales de los cincuenta, como José Guardiola, cantante catalán de voz grave y profunda, quien rivalizaba con el Dúo Dinámico, y las “fans” se llamaban las “dinámicas” y las “guardiolistas”. Ambos versionaban canciones llegadas de Francia, de Italia, y sobre todo de Norteamérica. De este modo, a mediados de los sesenta los boleros ya no son la música preferida de los españoles -junto a la copla- y con la llegada de las baladas italianas y la música anglosajona, el gusto porla música española o “latina” declina, manteniéndose José Guardiola y el Dúo Dinámico que ajustaban sus temas versionando temas norteamericanos. La aparición del rock´n roll a mediados de los cincuenta, y posteriormente el movimiento “Hippie” y el sonido “beat” liderado por los Beatles, En los años 60 la moda de los conjuntos acabó con los cantantes románticos. José Guardiola fue gran amigo de Jorge Sepúlveda, pero eligió una nueva línea melódica, con versiones de grande éxitos americanos, franceses e italianos, como este “Tango italiano”… casi un bolero. Jorge Sepúlveda que conservaba intacto el timbre de su voz y que ya se había visto obligado a dejar de cantar a causa de una fuerte bronquitis en 1965, comprobó que e esos nuevos aires musicales, iba disminuyendo el número de contratos comerciales, por lo que decidió dejar su piso de la Calle Toledo de Madrid y trasladarse con su mujer – no tenían hijos- a un precioso chalé en Palma de Mallorca, una de las pocas tierras en donde nunca había actuado, motivado por su deseo de retirarse a un lugar en donde pudiera pasar desapercibido. En Palma de Mallorca, la pareja formada por Jorge Sepúlveda y Angelines Labra fue un matrimonio feliz: Con un reducido círculo de amigos, el matrimonio disfrutaba de una tierra donde Luis Sánchez Monleón le gustaba decir que “el turismo es la única industria que no contamina”. Tenía en el jardín de la casa un naranjo y un limonero que le hacían evocar su Valencia natal. En la isla, llenaba su tiempo con programas como locutor de radio (realizaba un programa de música y entrevistas en Radio Juventud) e incluso como agente de publicidad, compaginándolo con su actividad en la “asociación de combatientes republicanos” en la que se dedicaba altruistamente a arreglar y presentar documentos de pensiones y viudedad a los combatientes del bando republicano. Inquieto siempre, el gran Jorge Sepúlveda regentaba además una sala de fiestas en Palma de Mallorca y escribía artículos en castellano para la revista en inglés Majorca Daily Bulletyn.Según todas las opiniones, Jorge Sepúlveda supo retirarse a tiempo, en el cénit de su fama, a disfrutar del mayor tesoro que jamás logró tener: el amor de su esposa Angelines.  Sin embargo, el ansiado retiro de Jorge Sepúlveda no fue muy larga en ningún caso llegó a ser absoluto, pues precisamente por su fama, era constantemente reclamado en la península, sobre todo a raiz de que, en el decenio de los setenta, Televisión española (TVE) pone en antena el programa “Mundo Camp”, un programa realizado por Romano Villalba. La emisión de sus conocidísimos boleros, sus pasodobles y schotis, supuso la vuelta de Jorge Sepúlveda a los escenarios, aunque de forma esporádica, pues siempre regresaba a Palma de Mallorca tras las galas. Se reeditaron sus viejos triunfos e incluso grabó nuevas versiones, aparecieron varios discos recopilatorios de “grandes éxitos”, mientras su presencia en loa pantalla en el canal 1 de VHF de Televisión Española (sólo había entonces dos canales: el VHF y el UHF), que para entonces tenía programas muy seguido por los televidentes como “un millón para el mejor”, y el nombrado “Mundo Camp” hizo que de nuevo en Santander se reclamase su presencia en varias ocasiones, como en el resto de España. No obstante, callada pero inexorablemente, la bronquitis que padecía le dificultaba adquiri todos los compromisos que le proponían y de este modo permanecía muchos días seguidos en Palma de Mallorca con su mujer. Este año de 1972 supuso para Santander una nueva revitalización del bolero, con tríos como “Los Brisas” y los “Piedras Blancas” y otros como “Los Puertochiqueños”. De igual modo, se recibían visitas de Jorge Sepúlveda y Antonio Machín (acompañados ambos por el pianista santanderino Valentín Díaz Prieto) y en España figuras como Bonet de San Pedro. Para el cantante mallorquín Bonet de San Pedro, Jorge Sepúlveda fue siempre “un extraordinario compañero, una persona a la que era muy fácil querer. Empezó cantando tangos y canciones mexicanas hasta que dio el salto desde Valencia a Madrid para irrumpir con su gran estilo de cantante de canción española. Cosa que ni Machín ni yo mismo podíamos hacer”. Sin embargo, a pesar de la destacada voz de Machín y la pasión de Bonet de San Pedro, el estilo de Jorge Sepúlveda en el bolero llegó a convertirse en uno de los mejores internacionalmente, como lo demuestra un bolero que nadie cantó como él: “Pecado”, compuesto por tres músicos argentinos – Bahr, Francini y Pontier. La última vez que regresó a Valencia, su ciudad natal, fue en el año 1981, cuando vino a sumarse al homenaje a su gran amigo Lorenzo González, que actuó unas fechas en la entonces Sala “Xúquer”. Por desgracia, tuvo que anular en esos años varios compromiso por sus problemas de salud. El último concierto previsto de Jorge Sepúlveda fue el 1 de Junio de 1983 en Zaragoza, tuvo que ser anulado ante la apresurada vuelta del cantante a Mallorca atacado de fiebres y con un delicado diagnóstico. Jorge Sepúlveda siempre se encontraba rodeado de sus amigos, y así muchos de ellos le visitaron en la clínica privada de Palma de Mallorca donde se internó – como otras veces- para superar sus crisis de bronquios. Entre las fotografías de amigos de Jorge Sepúlveda, destaca esta fotografía de abajo, donde posa junto con Bonet de San Pedro, Lorenzo González, Juan Nesparl y Heli Temprano. Los últimos años de su vida los pasó en su tranquilo retiro de Mallorca acordes a la sencillez de un hombre que supo llevar a los escenarios un estilo de “normalidad”. Jorge Sepúlveda paseó sus pulmones cansados por las aceras de la ciudad de Palma de Mallorca, continuó sus insaciables lecturas y acudió puntual a la cita del aperitivo de la amistad, hasta que no pudo superar sus problemas respiratorios y falleció la tarde del 23 de Junio 1.983 en la residencia sanitaria de Son Dureta, en Palma de Mallorca después de un largo periodo de achaques que sobrellevó, como dice su canción, “a escondidas” pues los bronquios le asaltaban con crisis intermitentes que superaba con dificultad y tesón para cumplir sus compromisos artísticos. Las frías y blancas paredes de la residencia sanitaria de Son Dureta recogieron el estupor de sus amigos y la desesperada pena Angelines su mujer que negó durante varias horas que hubiera muerto su marido. Falleció la víspera del día de San Juan; justamente, en la verbena de esa noche actuaba en “Monte Picayo” Lorenzo, quien al conocer la triste noticia de la muerte requirió inmediatamente una reserva de avión para el primer vuelo, y estar presente en el último adiós a su amigo entrañable, que se había ido como había cantado: “A escondidas y en voz baja”.. Por expresa voluntad de Luis Sánchez Monleón, no hubo funeral, fue incinerado y sepultado en una fosa común. Su mujer, Angelines, se negó – pues conocía las razones que habían motivado a esas decisiones de su marido- a organizar ningún tipo de ceremonia. Fue enterrado en el cementerio de Palma, ante la presencia de algunos de sus íntimos amigos y cubrieron su tumba esa mañana del viernes 16 de Agosto con centenares de coronas de flores que llegaron de la península con leyendas mortuorias. Fue enterrado, como dice su famoso bolero compuesto por su amigo Bonet de San Pedro “Bajo el cielo de Palma”. Personalmente, me extrañó mucho esa última despedida de Jorge Sepúlveda, enterrado en una fosa común por expresa voluntad, a pesar de que sus admiradores y amigos deseaban enterrarle en un mausoleo como merecía. Investigando, descubrí que más tarde se conoció por boca de su amigo y prestigioso cantante José Guardiola que este deseo se debía a que en plena guerra civil le llevaron a las tapias de un cementerio frente a una fosa común abierta junto a otros compañeros para ser todos fusilados y que por una casualidad, las balas mataron a todos y él tan solo quedó aturdido bajo los cuerpos de sus compañeros muertos, de modo que escuchó a los soldados: ” No os entretengáis en dar el tiro de gracia, ya está oscuro, mañana cuando ejecutemos a los otros los enterraremos todos de una vez!!! esa noche, Jorge Sepúlveda pudo salir y marcharse de Valencia. Según parece, este mismo caso le ocurrió al conocidísimo cómico Español Gila, quien también sobrevivió a su fusilamiento como militar republicano y se exilió a América. No creemos que, como se dice en algunas biografías, Luis Sancho Monleón cambiase en aquellos años de nombre (aunque no sería extraño por mera supervivencia), pero en esta historia encontramos no solo la explicación de su decisión de cómo quiso ser inmolado en el cementerio de Palma de Mallorca, sino quizá la explicación de su reticencia a convertirse en cantante profesional y su decisión de esperar hasta los 42 años – una edad muy avanzada para entrar en el circuito profesional de la canción-, para ofrecernos a todos su corazón abierto de persona romántica, educada de auténtico caballero español. Fue ese legado de persona educada y sensible, romántica y defensora del sonido español, junto con los varios boleros que este magnífico cantante dejó para la ciudad e Santander (junto al bolero “Santander”, los boleros “Mirando al mar” y “Enamorado del mar” entre otros), lo que hizo que los montañeses le reconocieran con un espléndido busto en el Paseo de la Reina Victoria, con un micrófono en la mano, en la actitud de su famoso bolero “Mirando al mar”, con una placa de su bolero más emblemático, “Santander”. Frente a su estatua, en una de las vistas más impresionantes del la bahía de Santander y que aquí reproducimos tal y como se refiere en el bolero “mirando al mar” ( bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular), pasa cada 15 de Agosto en procesión llevada por los barcos de pescadores la Virgen del Mar, a quien Sepúlveda dedicó el bolero “Enamorado del mar”. Diez años después el director Manuel Summers incluyó como banda sonora de la película “La niña de luto” un antiguo bolero en la voz de Jorge Sepúlveda. y su tema “Monísima” se incluyó en la película “15 rosas”. La estatua de Jorge Sepúlveda fue realizada por el Doctor D. Ramón Ruiz- Lloreda, quien realizó otras más en Santander dedicadas a “el Hombre Cántabro”, “la Sardinera”, “Vital Alsar”, “Félix Rodríguez de la Fuente”y tantos monumentos de gran corage interpretativo que jalonan las calles y plazas de nuestra ciudad. El famoso periodista de Santander Jesús Delgado, recogía el 9 de Diciembre de 2002 el fallecimiento del otorrino santanderino y a su vez escultor Ramón Ruiz Lloreda a los 76 años. Además de las estatuas nombradas, hizo numerosas piezas en bronce y piedra, entre ellas el monumento al médico rural en Potes, y fuera de Cantabria, en La Rioja, enormes dinosaurios creados por él y erigidos al aire libre ayudan a comprender el misterio y las magnitudes de aquellos reptiles en unas comarcas que en el pasado habitaron. Don Ramón Ruiz Lloreda tenía un reto difícil al hacer el busto de Jorge Sepúlveda que realizó con la audacia que le caracterizaba, quedando el dato histórico-musical de ser la única estatua erigida en el mundo a un bolerista español. Fuente: http://tempodebolero.blogspot.com/2010/05/jorge-sepulveda-el-bolerista-que-dejo.html

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12 thoughts on ““JORGE SEPULVEDA: EL BOLERISTA QUE DEJO SU CORAZON EN SANTANDER

  1. Las canciones de Jorge Sepulveda,paisano mio,siempre me han gustado.Hecho de menos otros titulos de el como son: Alheli ( Hera primavera y las praderas florecitas mañaneras te
    besaban al pasar…) .Ay mi Pilar.Diez años.Bolero.Frontera.Porque te conoci.etc.
    Gracias por proporcionarme unos minutos de musica agradable,boleros que estan
    desapareciendo lamentablemente substituida por una cosa que llaman musica y a la que yo
    titulo: ” Ruido inarmonico”.
    Repito gracias por este ratito que me ha dado su pagina y ojala aparezcan mas titulos.
    Un saludo. Alfredo.

  2. les agradezco que se hayan hecho eco de mi investigación sobre Jorge Sepúlveda. Es un placer saludarle y comunicarle lo mucho que nos enriquece a los aficionados al bolero esta página que ustedes realizan. Enhorabuena desde la Asociación para Promoción del Bolero en Cantabria (“ProBoCa”), cuya sede está en Santander (España).

    • Estimado señor Manuel Encabo bienvenido a nuestro blog y gracias por su gentil participación en el mismo. Parta nosotros fue un gratisimo honor poder utilizar su maravilloso trabajo sobre la semblanza de ese grandioso artista que fue Jorge Sepulveda y no sabe cuan agradecidos estamos por haber podido encontrar un trabajo de esas maravillosas características. Son muchos los casos de grandes artistas de los que no hemos podido rendirle el homenaje que se merecen por no existir en la red ni en ninguna otra parte un historial de su carrera que nos permita resaltar su obra, aderezada, por supuesto, con las canciones que encontramos en YouTube. De manera que nuestro agradecimiento es por demás extraordinario y lleno de una gran esperanza de que trabajos como el suyo se repitan en otros países y podamos, no solamente nosotros, sino todos los blog y las paginas web que se dedican a resaltar a los grandes cantantes y músicos del universo a hacer uso de lo que se difunda de esos prestigiosos embajadores musicales y hacer publica su historia y resaltar sus respectivas personalidades para conocimiento de las nuevas generaciones.Reciba por ello nuestra mas grande gratitud y un caluroso saludo con nuestra mayor consideración y estima. Atentamente: El Blog del Bolero: Oswaldo Paez

  3. Soy un hijo de los “vencidos” nacido en el año 1941, y recuerdo el miedo que presidia cada uno de los días de aquella triste y gris posguerra. No me extraña que Luis Sancho retrasase el momento de darse a conocer al pùblico, probablemente por miedo a ser reconocido como un combatiente republicano, que ademos sobrevivio a su propio fusilamiento. Las consecuencias hubiesen sido funestas para el. Desde aquì quiero dejar constancia de mi agradecimiento a su labor de ayuda a los excombatientes y viudas de la República, lo que da la medida de su gran valia personal, y no unicamente como cantante, que lo fue, y sin duda excepcional. Su voz me ha hecho recordar con añoranza y emociòn aquellos años, que si bien fueron aciagos, con sus canciones y sobre todo el sentimiento que en ellas ponia, nos ayudo a sobreponernos y a seguir manteniendo la esperanza en el genero humano. Gracias a ustedes por su labor de difusión.
    Atte. Juli

  4. Si alguien recuerda la seunda parte de la cancion ” Mirando al mar” le agradeceria la remitiese, ya que me falte el segundo verso. Dice asi: Ya comienzan las estrellas abrillar y……………………………. y la noche silenciosa, misteriosa, va envolviendome en su tul. Se me llena de infinito el corazón, algo siento en mis oidos resonar, que me traedel ausente la dulcisima canción y me dice que no pierda la esperanza de soñar, nuevamente del arrullo de su amor mirando al mar. ( estribillo) Muchisimas gracias si alguien la recordara y la remitiera.

  5. Buenos días.
    Recuerdo perfectamente al señor Sepúlveda.
    Su música, su persona, su entorno familiar han estado muy unidos a mí desde mi infancia.
    Habiendo vivido en Palma de Mallorca, tuve la enorme suerte de haberle conocido, al igual que a Doña Angelines, su maravillosa esposa.
    Jamás olvidaré los ratos tan entrañables que pasé junto a tan amable matrimonio mientras viví en la calle Falangista Ramírez Palmer, la misma calle en la que Don Jorge y Doña Angelines tenían fijada su residencia, una coqueta planta baja cuya ventana siempre estaba rodeadas de (si la memoria no me falla) largas y excelentemente bien cuidadas enredaderas.
    Siendo todavía un niño, pasaba muchas tardes en casa del matrimonio, junto a mis hermanos y amigos de juegos. Recuerdo especialmente esta época como una de las más felices de mi infancia, sin duda.
    Mis hermanos, amigos y yo solíamos bajar todas las tardes a la calle para jugar a nuestros juegos preferidos (el pilla-pilla, algún improvisado partido de fútbol…). Cansados por tal derroche de energía, solíamos sentarnos en el escalón de la entrada de su casa, incluso en el suelo y mientras descansábamos, decidíamos cuál íba a ser nuestro próximo juego.
    Doña Angelines y Don Jorge nos escuchaban desde su casa y siempre (repito, SIEMPRE) salían a vernos, nos regalaban una enorme sonrisa… y unas memorables meriendas en el patio de su casa, siempre custodiado por esos entrañables naranjo y limonero…
    De vez en cuando, el matrimonio nos permitía ver películas en su proyector de cine, ó bien escuchábamos música en un precioso gramófono del cual yo siempre estuve enamorado.
    Imagínense, todo esto para unos niños que, aunque sabíamos que Jorge era un famoso artista, todavía no concebíamos que tenía tal trayectoria a sus espaldas.
    Inolvidables también las visitas que Sara Montiel solía hacer al matrimonio. “MIra, es Sara!”, se podía escuchar decir a la gente que pasaba por su lado.
    Claro, como niños traviesos que éramos, también recibíamos algúna cariñosa riña : “Por favor, no hagáis ruido, que mi marido está durmiendo”, nos decía Doña Angelines.
    Ipso facto, silencio absoluto. Ella, sonreía angelicalmente y cerraba su ventana con sumo cuidado para no hacer más ruido.
    Don Jorge tenía un carácter serio. Era un hombre sencillo y muy, muy educado, aparte de que siempre vestía con un gusto ejemplar. En mi mente queda la imágen de su figura envuelta en una preciosa bata de estar por casa, la cual gustaba vestir en sus horas de descanso. Tampoco olvidaré jamás la elegancia de sus trajes. Todos nos quedábamos boquiabiertos cuando les veíamos salir a ambos de casa tan bien vestidos.
    Pasaron los Años y los niños crecimos lo suficientemente como para dejar de jugar y reunirnos en nuestro punto de encuentro, pero seguíamos yendo a visitarles de vez en cuando.
    Un día me llegó la triste noticia de la muerte de Don Jorge. Muchos lloraban la muerte del artista. Yo añoré mucho más la muerte de Don Jorge, el amigo.
    No tuve la oportunidad de dar el pésame por la pérdida de su marido a una afligidísima Doña Angelines. Todo se tornó triste en la misma casa en la que pasé tantos ratos felices de mi infancia.
    No volví a ver nunca más a su esposa y las puertas de la casa se cerraron para siempre.
    Sus recuerdos se quedaron encerrados entre esas paredes. Entre tantos recuerdos, descansaba aquél precioso gramófono en la pequeña y siempre limpia habitación ubicada a la izquierda de la salita.
    La fortuna quiso que yo conservara algunos de sus recuerdos. Poseo muchos discos de 78 RPM que pertenecieron al matrimonio. Entre ellos, guardo como un tesoro una grabación musical privada de Don Jorge y el genial Antonio Machín en un disco a 78 RPM.
    Quería contar mi historia personal, ya que al leer este post me asaltaron los recuerdos… y alguna lágrima.
    Reciba un cordial saludo,
    Juan Pedro.

  6. Por cierto (y pido disculpas por el olvido), debo añadir que la antaño llamada calle Falangista Ramírez Palmer, actualmente se llama calle Jorge Sepúlveda, en honor y recuerdo a tan querido artista.

  7. HUBO DOS BANDOS BIEN DIFERENCIADOS DURANTE LA GUERRA CIVIL DEL 36 EN ESPAÑA: EL BANDO NACIONAL Y EL BANDO ROJO Y DIGO ROJO Y NO REPUBLICANO PORQUE EN EL BANDO NACIONAL TAMBIÉN HABÍAN REPUBLICANOS Y NO DE IZQUIERDAS EVIDENTEMENTE. POR LO QUE PIDO QUE NO SE MONOPOLICE LA PALABRA REPUBLICANO EXCLUSIVAMENTE A LOS GRUPOS DE IZQUIERDAS. POR OTRO LADO NO SE QUE TIENE QUE VER SI A JORGE SEPULVEDA LO FUSILARON O NO, AQUÍ VALORAMOS SU FACETA DE BUEN MÚSICO Y NO SI ERA ROJO, NACIONAL O REPUBLICANO…ES UNA PENA QUE SIEMPRE SAQUEMOS EL MISMO TEMA AUNQUE SE HABLE DE GATOS…PARECE SER QUE LOS ROJOS ERAN TODOS BIZCOS PORQUE NO MATARON A NADIE, YA ESTÁ BIEN DE TANTO CUENTO. Gracias y espero que tanta estupidez no nos meta en otra guerra civil.

  8. Oiga! señor Alfredo Costa, es usted un mal educado, aquí cada persona a dado su opinión y me parece bien, ya no estamos en la España de la dictadura que según parece usted tiene añoranzas.
    seguro que le gustaría otra guerra civil en la que ganara usted, claro! y así hacer callar a las personas.
    Cada cual expresa sus opiniones y sus vivencias, solo faltaría, y sobran los elementos amenazadores y disonantes. Usted opine hombre! sobre Sepulveda, y no se meta en camisa de once varas.
    Por favor! Educación, convivencia, respeto, y mucha, mucha democracia.

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