“CHICO NOVARRO: EMBLEMATICO ROMANTICO ARGENTINO”

“CUENTA CONMIGO”

“Santa Fe de la Veracruz, tierra querida donde vi la luz”. Así comienza “Santa Fe de la Vera Cruz“, un exitoso tema en el que Chico Novarro recuerda a la ciudad donde nació el 4 de septiembre de 1933. Bernardo Mitnik es el nombre real de quien es uno de los más completos compositores argentinos, el más exitoso internacionalmente en las últimas décadas. Sus temas han merecido versiones de innumerables artistas de toda América. Creció en Santa Fé, en la casa de sus padres (Alberto Mitnik y Rosa Lerman), en Pasaje Liniers 3667, hasta que por prescripción médica para atender sus problemas respiratorios, la familia se trasladó a Deán Funes, provincia de Córdoba. Allí inició estudios en una escuela comercial, mientras acompañaba a su hermano mayor, baterista de la Jazz Don Peralta. Lo ayudaba a transportar el instrumento y en ocasiones lo reemplazaba, hasta que quedó confirmado como baterista. Luego tocó en la orquesta de tangos de José Llobrich, donde también comenzó a cantar. Se trasladó con su familia a la capital cordobesa, donde con el seudónimo de Micky Lerman, pasó por la Orquesta Característica Bossio y la Jazz Farina, hasta que en Marzo de 1951 se incorporó a la Montecarlo Jazz de Córdoba, junto a Tullio Gallo, Luis Ordóñez y Hugo Forestieri. Con este último organizaron la agrupación Hugo Forestieri y su Orquesta Argentina de Jazz, con Raul Bonetto (posteriormente conocido como Largo Novarro) como vocalista.

“ALGO CONTIGO”

En 1952 intentó por primera vez la aventura de Buenos Aires, pero solo consiguió trabajos temporarios de animador y maestro de ceremonias en una confitería. Regresó a Córdoba, a la orquesta de Forestieri. Viajó nuevamente a Buenos Aires, ahora con Tulio Gallo, pero debió volver otra vez a Córdoba para cumplir con el servicio militar. Luego se radicó un año en Chile, contratado para cantar tangos en un restaurante chino. Allí grabó como bongocero con la orquesta de Don Roy, la del pianista Valentín Letelier y con el flautista Esteban Eitler. Integró también orquestas que acompañaron a Lucho Gatica, Daniel Ríolobos y Arturo Millán. Un nuevo viaje a Buenos Aires le permitió afirmarse como baterista de Jazz. Tocó con Panchito Cao, Osvaldo Norton, en el grupo Swing Timers y en la Agrupación Nuevo Jazz, con Gato Barbieri, Jorge Navarro, Santiago Giacobbe y Rodolfo Alchourrón. Paralelamente a su desempeño como jazzman comenzó a cultivar otros géneros, utilizando el nombre que le daría fama. Registró dos LP para el sello Record: “Lamento Naufrago”, donde aparece acreditado como Chico Novarro y su orquesta, y “Bailemos Twist”, con el Conjunto Primavera.

“QUE ME VAS A DECIR”

Con Raúl Bonetto viajaron a Colombia, donde permanecieron varios meses. A su regreso, por iniciativa del productor Ricardo Mejía, formaron el dúo “Los Novarro”, en momentos en que eran gran suceso en toda América las Hermanas Navarro. Tuvieron un gran éxito con “Los Aretes de la Luna“, incluido en el LP “Tropicalísimo”, que grabaron para RCA, que incluía además “La Ley”, el primer tema compuesto por Chico, y algunos tangos con arreglos en cha-cha-cha. En esta época -como Miki Lerman- formó el quinteto Los Bossambistas, en el que interpretaba el bajo, junto con Enrique Costa (guitarra), Víctor Pronzato (saxo), Ruben Barbieri (trompeta) y Jorge Padín (batería). Grabaron para CBS el LP “Los Bossambistas y la Bossa Nova”. Los grandes éxitos de Chico como solista llegaron con las “cumbias zoológicas”, coincidiendo con su ingreso al Club del Clan: “El Camaleón”, “El Orangután”, “El Tero Tero”, “La Mula”. Los tres primeros fueron incluidos en “Zoológicamente es un éxito!”, su primer LP grabado para RCA, junto a temas de corte humorístico (“La Sospechita“, “Calavera”) y temas melódicos: “La Página 10” (uno de mis boleros favoritos), “El Dardo”, “La Torre“. Grabó un segundo LP en RCA, “Un Sombrero de Paja”. Ambos LP han sido editados en un CD de la serie 2LP = 1CD.

“EL ULTIM RAUND”

Luego pasó por Philips, donde registró los LP “Chico Novarro” y “El Conde” y un EP de boleros. Más adelante grabó para CBS “La Chispa de Chico” (que incluía éxitos como “Mira Mira“, “Alma en Pena”, “A la Luna Luna”) y “Música Para Mirar a Chico”, siempre reiterando la mezcla de temas tropicales y melódicos, acompañado ya por el pianista y compositor Mike Ribas, que desde entonces ha estado presente en casi todas sus grabaciones. En el sello Trova registró un muy agradable simple con “Un Sábado Más” y “Mi Corazón es una Flor“. En 1969 grabó una verdadera joya de la música melódica, el excelente LP “Punto y Aparte”, y en 1972 su espectáculo unipersonal “No le Vengo a Vender”, una divertida y profunda reflexión sobre la fama y como conseguirla, aunque sea con dolor de muelas… En Microfón grabó varios LP: “Para Chicos de 5 a 50”, “Que salga el autor”, “Algo Contigo”, “El amor continúa”, “Por fin al Tango”. Supongo que los cambios de grabadora hacen imposible soñar con una reedición de la obra completa de Chico, pero la esperanza nunca se pierde…

“UN SABADO MAS”

Los premios internacionales obtenidos por sus temas tuvieron su culminación cuando su composición “Algo Contigo” ganó el Festival de la OTI. En la década de 1990 la carrera de Chico Novarro como compositor e intérprete prosiguió exitosamente con la presentación del espectáculo “Arráncame la Vida”, una “historia con boleros”, en la que fue acompañado alternativamente por Andrea Tenuta y Silvana Di Lorenzo. También realizó un show acompañado por su hijo, el actor y cantante Pablo Novak y continúa en plena actividad en esta primera década del siglo XXI. Fuente: http://rockolafree.com.ar/ChicoNovarro.htm En otra semblanza que escogimos de las que aparecen en Internet nos enteramos que: Se sentaba con sus hermanitos Samuel y Fanny en la vereda a cantar tango ayudándose con algún ejemplar de El Alma que Canta. Eran los mismos tangos que por las noches escuchaban en las grandes cadenas radiales de la época. En aquella casa de la infancia de la ciudad de Santa Fe, al borde de una calle de tierra, el padre atesoraba discos de Carlos Gardel, Rosita Quiroga y Francisco Canaro.

“SOMOS LOS ILUSOS”

Aquel absoluto reinado del tango terminó para Bernardo Mitnik el día en que su hermano se apareció con una batería y lo introdujo en el mundo del jazz, empujado por la admiración hacia Gene Cruppa. Para ese ambiente Bernardo sería Miki Lerman. Alberto, un zapatero proveniente de Ucrania, y su mujer (Lerman), una judía rumana, vinieron en 1923 a la Argentina con sus dos hijas mayores. La Primera Guerra Mundial los había juntado cuando él, como soldado del zar, había llegado hasta el pueblo rumano de Marcolés. Ya en la húmeda Santa Fe, donde nacerían aquellos tes niños de la vereda, ofició de zapatero remendón ambulante, recorriendo Laguna Paiva y otros pueblos. Pero aquel equilibrio se rompió: como Bernardo era asmático, cuando tenía doce años toda la familia se marchó a Deán Funes, en el norte de la provincia de Córdoba, en busca de un clima más seco.

“EL ULTIMO ACTO”

Aquel pueblo era, como Laguna Paiva, un empalme ferroviario y tenía tanta necesidad como aquél de un zapatero remendón. Don Alberto runca instaló un taller: prefería llevarlo al hombro, andar tostado y polvoriento, disfrutar de la hospitalidad de la gente. Era analfabeto y conversador. La madre de Bernardo cantaba en la casa canciones en idisch, y contaba que su padre cantaba tan bien y tan fuerte que lo podían escuchar desde otras aldeas. Su hijo, quizá queriendo emular al abuelo, cantaba a plena voz tangos tan altisonantes como “Remembranza” o “Alma de bohemio”. Ya con catorce años comenzó a ganarse la vida con su arte de doble faz: era baterista con la jazz y cantor con la típica. Sólo debía cambiarse el atuendo y volver al palco sin descansar. Pero el padre quería que fuese perito mercantil, y que después estudiase para médico. Y Bernardo ingresó al colegio comercial y fue empleado de contaduría en Córdoba, y en una de esas ocasiones tuvo como jefe al viejo Briski el padre del actor Norman Briski. Pero pronto quedó demostrado que Bernardo podía ganar mucho más dinero batiendo un parche que cuadrando debe con haber.

Fue así que a ritmo de mambo llegó a Buenos Aires por primera vez en 1951, con una rumbera donde tocaba el bongó y la batería, aunque también era apto para el contrabajo. Pero el contrato se frustró, como solía ocurrir. Después de muchos viajes, de muchas idas y vueltas, recién en 1960 se establecería definitivamente en la Capital. En 1955, sobreviviendo en Santiago de Chile, le escribió una carta a Horacio Salgán, ofreciéndose como cantor. Firmó Bernardo Mitnik, aunque entre paréntesis se atrevió a sugerir que su nombre artístico podría ser Mario Bernal. Por supuesto, no cantó con Salgán. Siete años después se incorporaría, en cambio, con una sonora tropical, a El Club del Clan, una iniciativa comercial de Ricardo Mejía, de la RCA-Víctor, que se propuso y logró imponer una música popular insustancial y liviana, planteándose como un requisito la marginación del tango. La Víctor llegó incluso a destruir las matrices como para impedir la futura reproducción de aquellos discos de tango. Fue ese oscuro Mejía quien inventó a Chico Novarro, seudónimo ideado en oposición a Largo Navarro (así llamado por su talla), con quien Bernardo integraba un dúo. Y, como tal, Bernardo grabó “El orangután” y “El camaleón”, páginas representativas de aquella penosa nueva ola, como se la conoció a partir de un programa de televisión. En 1965, Bernardo decidió, sin embargo, componer su primer tango. Lo concibió mientras viajaba en un autobús de Onda, de Colonia a Montevideo y lo llamó “Nuestro balance”, una obra que deja traslucir una fuerte influencia bolerística. Pero también descubre el raro y ubícuo talento de Bernardo, que imagina a una pareja sentada en un café para conversar sobre la crisis de su relación y hace crecer la tensión emocional hasta un conmovedor desborde dramático, que finalmente refluye. Cantando ese tango suyo, Novarro ganó en Uruguay el Festival del Parque del Plata. En 1971 compuso “Cordón”, el mejor de sus tangos, ya absolutamente porteño. Parado en la cola de un banco, Bernardo fue ideando una melodía. Mientras le buscaba palabras miraba el cordón de la vereda, imaginando que era “duro como el alma de un frontón”. Estaba naciendo así ese diálogo lleno de ideas y metáforas entre el hombre y ese elemento urbano que está más cerca en la infancia, en aquellos tiempos en que lo afeitaba el tranvía, y que termina expresando simbólicamente toda la realidad. Pero se trata, para Bernardo, de una realidad fantaseada, porque en aquella calle de tierra de Santa Fe donde fue niño no había cordón alguno. Este tango lo estrenó Chico en 1972, en un espectáculo de café concert llamado “No le vengo a vender”, cuyo personaje es un vendedor callejero que anda con una boa, ofreciendo quitamanchas, pelapapas, biromes, y así llega a ser un poeta de la gente. La producción tanguera de Novarro es relativamente escasa. A “Nuestro balance” le siguió en 1970 “Cantata a Buenos Aires”, derivación de un encargo para la publicidad del vino Peñaflor. A él se le ocurrió entonces aquello de “¿Cómo no hablar de Buenos Aires, sí es una forma de saber quién soy?”. Pero el comercial se frustró y de esa frustración quedó el tango. Ese mismo año dio a conocer el olvidable “Un sábado más”, concebido al comienzo como una balada. A fines de los ’70 aparecieron “El último round”, “Sueño de cupé” y la milonga “Mi negro volvé. En 1980 grabó “Por fin al tango”, título del único long-play que dedicó al género. En 1981 firmó con Eladia Blázquez “Convencernos”, un tango que, quizá de manera inconsciente, recoge el nacionalismo de slogan, vacío y voluntarista que era artículo de propaganda oficial durante la tenebrosa dictadura militar iniciada en 1976. En aquella desafortunada letra fue mayor el aporte de Eladia que el de Chico. Aunque los dos la asumen. Luego creó “Somos los ilusos”, “Nadie mejor que vos”, la milonga “Minas de Buenos Aires”, con música del pianista Héctor Stamponi, y el tango “Se juega”, con notas del cantor y bandoneonista Rubén Juárez. Como compositor, con versos de Federico Silva, escribió los tangos “Se te hace tarde” y “Amor de juguete”, y la milonga “Por ejemplo”. También creó “Buenos Aires terminal”. Escribió con Eladia Blázquez (letra de él, música de ella, “Pazzia” (locura), en referencia a la Argentina contemporánea. Con Amanda Velazco, Mandi, escribió “Salón para familias”, ese reservado de los cafés donde las parejas se deshacían. El suyo es un caso curioso: para cada categoría de público hay un Chico Novarro diferente. Para las mujeres es el de “Arráncame la vida”. Para los hombres maduros, el de “Cordón” o “El último round”. Los camioneros lo identifican con “El orangután” o “El camaleón”. A los jóvenes rockeros les llegó con “Carta de un león a otro”. Fuera, por no poder definirse, porque lo divertía ese transformismo artístico (como cantar el tango “Destellos” en tiempo de cha-cha-chá) e porque con esa maleabilidad seguía la corriente de cada momento y maximizaba sus beneficios, Bernardo osciló siempre entre Miki Lerman, Chico Novarro y ese Mario Bernal que también fue, aunque nunca con ese nombre demasiado artificial. Fuente: El Portal de la Musica:  www.cmtv.com.ar. http://www.cmtv.com.ar/biografia/show.php?bnid=72&banda=

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One thought on ““CHICO NOVARRO: EMBLEMATICO ROMANTICO ARGENTINO”

  1. Por favor alguien me puede enviar la letra de Santa Fe de la Veracruz, la canción de Chico Novarro?. vivo en España y me da alegría cada vez que tarareo parte de su letra, me emociona mucho.
    Gracias desde ya.
    Carlos A. Bloise

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