“ROSITA FORNES: LA MEJOR VEDETTE DE AMERICA”

Rosalía Palet Bonavía, nació el 11 de febrero 1923, en Nueva York, es una destacada figura artística cubana del canto, teatro, cine, radio y televisión, desde la década de 1940, mejor conocida artísticamente como Rosita Fornes. Nace en el Woman’s Hospital (110th Street y Amsterdam Avenue), de Nueva York, Estados Unidos, hija de padres españoles radicados en Cuba que temporalmente permanecían en la urbe estadounidense. Su madre Guadalupe Bonavia Fornoza, ama de casa, de ascendencia madrileña, y su padre Santiago Palet, de origen catalán; habían viajado a Nueva York a principios de 1921 a fomentar negocios. Allí permanecieron hasta finales de 1925, cuando Rosita y su madre regresan a La Habana, quedando el padre en Nueva York. Introito: El Blog del Bolero.

Tras el distanciamiento y posterior divorcio, la señora Guadalupe contrae matrimonio con José Fornés Dolz, valenciano, empresario de perfumería y cosméticos, y en otra época constructor de bienes raíces, que le dio a la niña verdadero cariño paternal. Rosita es la mayor de tres hermanos: el segundo José Enrique, nacido en Madrid, y el tercero Leopoldo nacido en La Habana, ambos hijos de Fornés. En la familia existían antecedentes artísticos; por vía materna –el hermano de su abuela, fue actor dramático; y una prima de ambos fue cantante de opera-; además, su abuelo materno fue empresario teatral. Amante de la buena música acumuló una extensa discoteca, entre la que destacaban famosas óperas. Su abuela, ante las travesuras e inquietud de la niña, la sentaba a escuchar aquellas arias operáticas y le iba narrando fantasiosamente los argumentos; eso fue despertando en la pequeña su interés y percepción musical. Por otra parte, todos sus juegos infantiles giraban hacia el arte. Actuaba, cantaba, declamaba; unas veces con amiguitas y otras ante el espejo. En 1933 la familia emigró a España; estableciéndose primero en Madrid y posteriormente en Valencia. En este tiempo en la Península, aumentó su interés por la canción y Rosita aprende infinidad de cuplés y coplas en boga por esa época.

Allí permaneció la familia hasta que estalló la Guerra Civil en 1936, decidiendo entonces regresar a Cuba; lo hacen en el transatlantico Manuel Arnús. A bordo es donde realiza su primera presentación en público, a los 13 años de edad, interpretando el tango “Silencio en la noche”, acompañada al piano por otra pasajera –una concertista santiaguera. La radioemisora cubana CMQ-Radio comenzó el 1ero de Diciembre de 1937 un programa de aficionados -dirigido por José Antonio Alonso- llamado “La Corte Suprema del Arte”, el cual se fue haciendo muy popular en su momento. De allí surgieron muchísimos talentos que con el tiempo llegarían a convertirse en verdaderas estrellas nacionales. Como característica peculiar los concursantes eran eliminados a través del toque de una campana. Rosita Fornès pidió e insistió una y mil veces a sus padres le permitieran participar, hasta que los convenció. El 12 de septiembre de 1938 se presentó en los estudios de Monte y Prado, cantando la milonga “La hija de Juan Simón” acompañada por el andaluz Manolo Tirado a la guitarra. Ese día nació para el arte: ROSITA FORNÉS… Y no le tocaron la campana. Iniciaría entonces su preparación artística recibiendo clases de música con Juan Antonio Cámara; de canto con el tenor Mariano Meléndez y con los maestros Lalo Elósegui, Dominicis y Dalmau; de actuación con la gran actriz Enriqueta Sierra y de bailes con Margarita Lecuona. Con las estrellas nacientes del programa, continuó participando –como aficionada- en programas de radio y en giras nacionales dirigidas por Germán Pinelli. Con el mismo grupo, participó en el coro y bailó en la contradanza en una puesta de “Cecilia Valdés” (Roig) -papel que haría Estrellita Díaz- que realizara el propio maestro Gonzalo Roíg, en el Teatro Nacional (hoy Sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana). Este sería el primer escenario que pisaría.

Su debut cinematográfico lo haría en 1939 en el film de Ramón Peón “Una aventura peligrosa”, cantando por primera vez una canción cubana -“Intrusa” de Ramiro Bonachea- para esta película. Su primera actuación profesional la haría en el Teatro Nacional, contratada por el empresario artístico Heliodoro García, para cantar junto a los Chavalillos Sevillanos; este empresario sería igualmente quien la llevaría al cabaret Sans Souci, donde se presentó durante seis meses. Esta sería su primera actuación en cabaret. En 1940 participó por vez primera en el genero lírico a través de la radio, en la revista “Las musas latinas” (Penella) y la zarzuela “Los gavilanes” (Guerrero). Allí la descubriría el tenor cómico español Antonio Palacios. Su entrada grande a los escenarios la haría en el Teatro Principal de la Comedia en junio de 1940, a los 17 años de edad, de la mano de Antonio Palacios -su padre artístico- con la opereta “El asombro de Damasco” (Luna), en el rol de Zobeida. Allí conocería al maestro Ernesto Lecuona quien la invitaría a participar en su compañía lírica. Con Lecuona intervendría –como tiple cómica- en el estreno en Cuba de “La del manojo de rosas” (Sorozábal) el 9 de octubre de 1941 y la reposición de “Los gavilanes” (Guerrero); siendo la tiple cantante la soprano española Eugenia Zúffoli y con artistas tan experimentados como Miguel de Grandy, Luisa María Morales y Antonio Palacios. Además, presentarían con esta compañía “La viejecita” (Fernández Caballero) y “El rey que rabió” (Chapi). También junto a Lecuona, debutó en el rol de Isabel Ilincheta de la zarzuela “Cecilia Valdés” (Roig), en el Teatro Auditórium (hoy Teatro Amadeo Roldán). El maestro igualmente la lleva a participar en un show con su música al desaparecido Casino Nacional, donde interpretó por vez primera dos de sus gemas: Siboney y Siempre en mi corazón.

El 15 de enero de 1942 estrenaría en Cuba “Luisa Fernanda” (Moreno Torroba) en el rol de la duquesa Carolina en el Teatro Principal de la Comedia, junto a Zoraida Marrero (Luisa Fernanda), Miguel de Grandy, Paco Obregón, Antonio Palacios y Rolando Ochoa. Terminando una temporada comienza otra y así va sumando roles a su imparable carrera lirica, titulos como: “La verbena de la Paloma” (Bretón) en el Teatro Nacional; “La viuda alegre” (Lehar), “La duquesa del Bal-Tabarin” (Bard), “La casta Susana” (Gilbert), “La princesa del dollar” (Fall), “Doña Francisquita” (Vives), “La princesa de las Czardas” (Kalman), “Lola Cruz” (Lecuona), el sainete lírico “María de los Ángeles” (Lecuona); así como en innumerables revistas, entre las que sobresalen “Las Leandras” (Alonso-Múñoz Román) y “El regreso de Tito” (C. Robreño), bajo la dirección musical de Rodrigo Prats. Pasando unas veces por el Teatro Principal de la Comedia, el Teatro Campoamor o el Teatro Marti y en las compañías de Palacios, Lecuona o de Grandy; conformando así su estela. Paralelamente a su labor teatral, continuó siempre presentándose en radio -contratada con espacios fijos- ya fuera en CMQ, COCO o en RHC Cadena Azul. Además de rodar su segunda película, “Romance Musical” (1941). La crítica unánimemente advirtió en la joven, aptitudes notables, capaces de abrirle grandes horizontes bajo una buena dirección. El público la destacó enseguida, concediéndole con largueza su favor. Pero ella no se conformó solamente con la vertiente lírica; quiso además hacer teatro dramático. En noviembre de 1942 debutó como actriz en el Teatro Nacional en el rol de doña Inés de “Don Juan Tenorio” (Zorrilla), junto al gran actor Otto Sirgo. Más tarde dirigida por Miguel de Grandy haría en el Teatro Campoamor: “La novela de un jóven pobre” y “La dama de las camelias” (Dumas), junto a Otto Sirgo, Concha Pascual, Pedrito Fernández entre otros actores. Y en el Teatro Principal de la Comedia: “Casa de muñecas” (Ibsen), junto a Carlos Badias. Además, actuaría en “La papirusa”, “Dios se lo pague”, “Nuestra Natacha”, “Doña Diabla”, “La danzarina roja” (Hirsh) y “Dueña y señora”, entre otras muchas obras.

Mostrando otra faceta más, participó en del género de la comedia, incorporándose al elenco de Mario Martínez Casado en el Teatro Principal. Hizo alta comedia, desde “Topacio” (Pagnol), “Morena Clara” (Quintero), “La chica del gato”, “Las don Juanes”, “Amo a una actriz”, “Yo le cedo a mi mujer”, “Mis tres mujeres”, junto a Enrique Santiesteban; y un interminable etc. Participó en dos de las primeras comedias clásicas cubanas, “Vivimos hoy” y “Hotel Tropical” (Olga de Blanck) en el Teatro Auditórium. En 1945 -a los 22 años de edad- ya había hecho carrera, era previsible que levantara vuelo y buscara nuevos horizontes; la nueva “conquista” sería Mexico. Debutó en la cinematografía azteca en la película “El deseo”, de Chano Urueta, una adaptación de la novela homónima del escritor alemán Hermann Sudermann. Terminado el rodaje regresó a Cuba donde continuó su ritmo habitual. Meses más tarde es contratada por el empresario argentino Roberto Ratti para debutar en el Teatro Arbeu de Ciudad de México, como primera vedette de la Compañía de Revistas Modernas, junto con artistas argentinos, mexicanos y cubanos, presentando en diciembre la revista “Ritmos y canciones de América”, con gran éxito. Como vedette protagonizó innumerables revistas en los teatros Arbeu, Lírico y Follies. El 15 de septiembre de 1946 inauguró el Teatro Tívoli con la representación de la revista “Chofer al Tívoli”. La Asociación de Periodistas Mexicanos la proclama “Primera Vedette de México”, este galardón se repetiría entre los años 1946 y 1950; mientras que en 1951 y 1952 es declarada “Mejor Vedette de América”. Al mismo tiempo, continúa trabajando en la radio mexicana e interviene en cinco películas: “Se acabaron las mujeres” (1946), “La carne manda” (1947), “Cara sucia” (1948), “Mujeres de teatro” (1951) y “Del can can al mambo” (1951). En 1947, viajó hacia los Estados Unidos, debutando en el Teatro Madison de Los Angeles, recorre además San Francisco, San Diego, San Antonio y Texas. El 20 de diciembre de 1947 se casó con el actor mexicano Manuel Medel, fruto de esta unión llegaría su única hija, Rosa Maria, nacida el 10 de marzo de 1949. En 1950, partió a Venezuela al frente de una compañía de operetas para debutar en el Teatro Nacional de Caracas junto al afamado tenor Luis Sagi Vela.

Este mismo año, viajó nuevamente a los Estados Unidos, donde debutó en el Teatro Latino de Nueva York. A su regreso a México, fundó con su marido, la Compañía de Teatro lírico Medel-Fornés, con la que recorrieron todo el país. Representarían: “El soldado de chocolate”, “El encanto de un vals”, “La gatita blanca”, “La verbena de la Paloma”, “La revoltosa”, “La marcha de Cádiz”, “Luisa Fernanda”, “Los gavilanes”, “La viuda alegre” y “Doña Francisquita”, entre otras. Fue tanto el éxito de la compañía, que fue menester contratar a una figura que pudiera alternar con ella; entran entonces la soprano española Pepita Embil y su esposo, el barítono Plácido Domingo, padres del mundialmente famoso divo de hoy del mismo nombre. Por desavenencias matrimoniales, regresó en febrero de 1952 definitivamente a Cuba junto a su hija. Enseguida la llamarían para enrolarla en la naciente televisión cubana. Su debut televisivo lo hizo en el espacio Gran Teatro Esso en CMQ-TV con la opereta “La casta Susana”, bajo la dirección musical del maestro Gonzalo Roíg y nuevamente reunida con Antonio Palacios, Miguel de Grandy, Maruja González y los Martínez Casado. Allí conoce a Armando Bianchi, con quien a partir de este momento uniría carrera y poco más tarde, toda su vida, hasta el 28 de julio de 1981, en que Bianchi fallece. En la Televisión Cubana, Rosita logró consolidar su carrera y es este medio el que le brinda una popularidad extraordinaria, la que mantiene hasta nuestros días. Ante las cámaras interpretaría: dramas, revistas musicales, operetas, zarzuelas, comedias y un amplio repertorio de canciones. Largas temporadas en las que estelarizó espacios fijos, otras veces en apariciones esporádicas, pero siempre contando con el beneplácito de la teleaudiencia, la que les hiciera merecedores junto a Armando Bianchi del título de Miss y Mister Televisión 1953.

En esta étapa creó su propia compañía de operetas, debutando en el Teatro Martí con “Pardon Madame” “(Victoria y su húsar)” de Paul Abraham, junto a Miguel Bodegas, Miguel de Grandy (padre e hijo), Zoraida Beato, Armando Bianchi y Conchita Brando, con dirección musical de los maestros Gonzalo Roíg y Rodrigo Prats. Se reponen “Las Leandras”, junto a Rolando Ochoa; “Los gavilanes”, “La verbena de la Paloma”, “La Revoltosa”, “Luisa Fernanda”, “La duquesa del Bal-Tabarin”; zarzuelas y operetas que Antonio Palacios y Miguel de Grandy dirigieron nuevamente para ella. Estrenó además en el cabaret Tropicana, un show inspirado en operetas con el título de “Las Viudas Alegres”. Intervino también en cuatro coproducciones con los estudios fílmicos mexicanos: “Piel canela” (1953); “Tin Tan en La Habana” ó “El mariachi desconocido” (1953); “Hotel Tropical” ó “Me gustan todas” (1954) y “No me olvides nunca” (1956). Realizó temporadas de vodevil junto a Mario Martínez Casado. Actuó en Honduras y nuevamente Venezuela, Estados Unidos y México. Grabó sus primeros long play. Uno en solitario y otro junto a Armando Bianchi. Pero su fuerte sería la TV; espacios fijos como: “Video-Revista La Corona”, “La canción cuenta su historia” y “Mi esposo favorito” (Joaquín M. Condall) -inspirado en la comedia estadounidense “I love Lucy”- el que se mantendría por varios años al aire, siempre de pareja con Bianchi. Además de apariciones esporádicas en los estelares: “Un romance cada jueves” (teatro), “La comedia del domingo”, “Jueves de Partagas”, “Cabaret Regalías” y “Festival RCA Víctor” (musicales). Por esta época -recibe consecutivamente por varios años- el “Premio a la mejor vedette del año”, otorgado por la ACRI (Asociación de la Critica Radial e Impresa); el “Gran Premio Avellaneda” en la categoría Artista Versátil; y también el Trofeo PANART. En septiembre de 1957 parte junto a Bianchi hacia España; allí debutarían en el Teatro Cómico de Barcelona con la revista “Linda Misterio” con música de Augusto Aguerò. Posteriormente en el Teatro Madrid de la capital, causó sensación en la comedia musical “Los siete pecados capitales”, de Algueró y Montorio, donde encarnó siete personajes distintos. En el Teatro Calderón harían “Pan, amor y la Gran Vida” (Romero Marchend); después en el Teatro Alcázar de la calle de Alcalá estrenaría “Tócame Roque” (Múñoz Román); y por último regresa al Teatro Calderón con la revista “Siete novias para mi solo”. En febrero de 1959 decide regresar a Cuba, dejando atrás un contrato por cinco años con Múñoz Román y un gran éxito logrado después de casi dos años de trabajo.

De regreso a casa comienza una ardua etapa de presentaciones en televisión, teatros y cabarets. En televisión estelarizaría programas semanales durante décadas; “Lunes de la Shell”, “Desfile de éxitos”, “Desfile de la alegría”, “Su noche favorita”, “De repente en TV”, “En orbita con la alegría” y “Cita con Rosita”. Pero además se presentaría esporádicamente en espacios como: “San Nicolás del Peladero”, “Recital”, “Juntos a las 9, “La Revista del Domingo”, “Saludos Amigos”, “En compañía de …”, “Mañana es Domingo”, “Café”, “Bienvenida la música”, “Contacto”, “La noche se mueve”, “Para no salir de casa”, entre muchos otros. En la primera mitad de la década de 1960 presentaría en el espacio “Viernes de Gala”, muchas de las zarzuelas y operetas que hiciera para el teatro en años anteriores. Actuaría innumerables ocasiones en “La comedia del domingo” y en “Teatro ICR” -donde logra demostrar su cualidad de primera actriz- en obras como: “El dulce pájaro de la juventud”, “Lucy Crown”, “La loba”, “Morena Clara”, “Delito en isla Las Cabras”, “El hombre de la piel de víbora”, “Los delfines”, “Filomena Marturano”, “Deseo bajo los olmos”, “El álbum”, “Mesas separadas”; y en los últimos años: “Nenúnfares en el techo del mundo” (N. Dorr) y “Sofía y el ángel” (D. Alonso). Ha intervenido además en dos teleseirie (telenovelas): “Las Honradas” (M. de Carrión) (1993) y “Violetas de agua” (2001). Su labor como actriz teatral no fue tan nutrida -pero sí importante- obras como: “Hoy engañé a mi marido” (Sala Arcoiris, 1960); “La Permuta” (T. Mella, 1980); “Canción de Rachel” (Barnet-Vitier) (T. Mella, 1982); “Confesiones en el Barrio chino” (N. Dorr) (S. Covarrubias. Teatro Nacional, 1984 / 1987); las comedias musicales: “Hello Dolly!” (J. Hermann) (Teatro Karl Marx, 1985) y “Vivir en Santa Fe” (Dorr-Formell) (Teatro Nacional, 1986); “Para matar a Carmen” (J. Milian) (México, 1993) y “Nenúnfares en el techo del mundo” (N. Dorr) (Sala Covarrubias, Teatro Nacional, 1997). En 1960 viaja a México a presentarse en televisión: “Show de Arau” y a Puerrto Rico para filmar una coproducción con España: “Palmer ha muerto”. Entre los años 1961 y 1962 haría temporada lírica en los teatros Payret y Lorca (antes Nacional) con “La verbena de la Paloma” , “La Revoltosa” y “La viuda alegre”, de nuevo dirigida por Palacios y De Grandy.

En septiembre de 1962 es una de las fundadoras del grupo Teatro Lírico Nacional, con el que debutan en el Teatro García Lorca con “Luisa Fernanda” el 17 de mayo de 1963. Con el Teatro Lírico Nacional repondrían “La viuda alegre” (1963) y (1967); “La princesa de las Czardas” (1964); “María La O” (1964), (1978) y (1999); “La verbena de la Paloma” / “La Revoltosa” (1965); “El conde de Luxemburgo” (1966) y finalmente “Cecilia Valdés” (1998). En cabarets haría temporadas en el Capri con “Consuma productos cubanos” (1959) (Albero Alonso) y “Lunes de La Fornés” (1964); en el Continental del Hotel Internacional con “La Fornés en Varadero” (1965) y “Tropicana”, (1984, México). Durante estos años se editan otros dos LP’s y realiza innumerables grabaciones de diversos géneros para sus programas televisivos, los cuales se conservan en los archivos del ICRT. En 1966 encabezó la producción musical “Variedades de La Habana”, que se presentó en la URSS, Hungria, Bulgaria, y Rumania. Participa en el Festival Internacional de la Canciòn de Varadero en 1967, 1970 y 1981.

Realiza el primero de sus recitales en el Teatro Amadeo Roldán -en junio de 1968. Recitales que se reeditarían en cuatro ocasiones, siendo el último en 1977; meses antes de incendiarse el teatro. En agosto de 1968, asiste como invitada al Festival de Sopot (Polonia)). En 1972, representó a Cuba la gira musical “Melodías de los Países Amigos”, que recorrió durante tres meses los países de Europa Oriental. Ese mismo año, participó como promotora del disco cubano en el Festival Orfeo de Oro (Bulgaria). En la primavera de 1976 -después de 16 años de años de ausencia- regresa a México y reverdece sus lauros en tierra azteca. Allí se presenta en TV (Canal 13) donde realiza un especial musical; protagoniza “Las cartas boca abajo” (Buero Vallejo); interviene en el espacio “Sábados con Saldaña” y hace temporada en el Teatro Blanquita del Distrito Federal. En 1978 se presenta en Mongolia, representando el disco cubano. Y luego en la URSS, donde realiza varios programas de TV. Regresaría a México en 1984 estelarizando un show de “Tropicana” que se presentó en el salón Los Candiles del Hotel del Prado, hizo una gira por algunos estados de la república y finalmente se presentó en el Auditorio Nacional del Distrito Federal. Volvería en 1987, para filmar un breve rol en “Hoy como ayer” ó “El bárbaro del ritmo” y actuar en TV; en 1990, presentando el unipersonal “Reencuentro con México” (“Ser Artista”) (A. Menéndez) (Teatro de la Ciudad); en 1993, con la obra de Milían, “Para matar a Carmen” y en el 2000 viaja a Veracruz, para presentarse en la primera edición del Festival dedicado a la figura de Agustin Lara.

A partir de la década de 1970 se sucederían sus espectáculos teatrales: “La Fornés Tridimensional” (Teatro K. Marx, 1977/78); “La Fornés en el Musical” (Teatro Musical de La Habana, 1979); “Rosita en concierto” (T. K. Marx, 1981); “Retrato en vivo” (Teatro Mella, 1982); “Gala Guzmán” (Teatro K. Marx, 1982/2003); “De que gusta; gusta …” (Teatro Mella, 1984); “Ser Artista” (Teatro Nacional 1987/1990); Gala 50 Años Vida ArtísticaToda una vedette” (Teatro Mella, 1988/1989); “La Fornés a escena” (Teatro Terry / Nacional, 1989) (Su despedida oficial del genero lírico); “Vedettísima” (Gira x Cuba, 1989-1990 / Teatro Karl Marx, 1991 / Teatro América, 1992); “Como siempre … La Fornés” (Teatro Mella / Teatro América, 1995); “La Fornés en vivo” (Anfiteatro de La Habana, 1997); “La Fornés en blanco y negro” (Anfiteatro de La Habana, 2001); “Una Rosa para todos”. (Gira Nacional x Cuba / GTH, 2003)(Por primera vez -a sus 80 años- fue “barriendo” ciudad por ciudad (18), en toda la geografía cubana); “Rosita Fornés, entre amigos” (Sala Hubert de Blanck, 2005); “Una Rosa con glamour” (GTH, 2006); “Tres tiempos de mujer” (GTH, 2006) y “Rosa del tiempo” (Gira 2007). Por más de dos décadas, el cine cubano obvió su presencia. No la llamó hasta 1983; pero con “Se Permuta” pudo demostrarle a los olvidadizos y escépticos quien era; la película logró un rotundo éxito. Después vendrían “Plácido” (1986), “Papeles Secundarios” (1989), “Quiéreme y verás” (1994), “Las noches de Constantinopla” (2001) y “Al atardecer” (2001). (GTH, 1988); “

En 1996 es invitada por el Teatro Repertorio Español a la ciudad que la vio nacer, Nueva York. Allí haría varias presentaciones. En 1999 lo haría en Miami: “Concierto del recuerdo” (Club Starfish, Miami Beach). Y en el 2003, volvería a la ciudad floridana con “Una Rosa para las Divas” (ASHE Auditorium-Hotel Hyatt). Sus últimas participaciones líricas serian con las zarzuelas cubanas “Cecilia Valdés” (1998) en el rol de Doña Rosa Sandoval de Gamboa y “Maria La O” (1999) como la Marquesa del Palmar, ésta última obra fue llevada a España, presentándose en el Teatro Campoamor de Oviedo, Asturias; posteriormente actúan en Lacoruña, Leon y Segovia. En 1996 se le realiza su primer documental biográfico “Rosita Fornés, mis tres vidas”, producción de José A. Jiménez, dirigido por Luis O. Deulofeu. Y en 2001 la Editorial Letras Cubanas saca su biografía “Rosita Fornés”, escrita por Evelio R. Mora. En los últimos años se han editado dos CD’s: “Canciones de Ayer y de Siempre” (EGREM, 2004) (2 Volúmenes recopilatorios) y “Rosa del Tiempo” (Ábdala, 2005) (nuevas grabaciones). Durante la década de 1980 la revista Opina crea el Premio Girasol -premio de popularidad-; le entregan el Girasol de Cobre (1982) y el Girasol de Cristal (1984). Se alza con el Premio de actuación femenina en el Festival de Teatro de la Habana 1984, por su interpretación de Violeta en “Confesiones en el Barrio chino”. Recibe La Charola de plata en México, 1984- otorgada por la Delegación Benito Juárez y el Distrito Federal como artista del pueblo. Obtiene un Premio Especial de Interpretación en el Concurso Guzmán, en 1984, por la canción “El Comediante” (José A. Quesada). Durante la Gala por su 50 Aniversario en el Arte (1988), le entregan un Diploma de artista emérita de la UNEAC. También en 1988, es merecedora del premio “La Giraldilla”, símbolo de la Ciudad de La Habana. En 1995 recibió la Orden Félix Varela. También ha sido galardonada con el Premio del Gran Teatro de La Habana (1988) y los Premios Nacionales de Teatro (2001), Televisión (2003) y Música (2005). Fuente: Wikipedia

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11 thoughts on ““ROSITA FORNES: LA MEJOR VEDETTE DE AMERICA”

  1. Nunca es mucho lo que podemos decir de Rosita Fornés. Deben ser mas los sitios donde como en este se habla de la carrera de La Fornés, primera vedette y artista única. Como ser humano todo el que la conoce afirma que es de igual grandeza. Como cubano y amante del buen arte doy las gracias al Blog del Bolero por este aporte a la difusión de lo que podemos decir de nuestra gran Vedette.

  2. Apreciado amigo señor Rey González con el mayor gusto le damos la bienvenida a nuestro Blog y le agradecemos su interesante intervención en el mismo. Compartimos con usted sus comentarios con respecto a la gran vedette Rosita Fornès, una artista integral, para nosotros la más completa que ha dado Cuba, puesto que actuaba de una forma tal sin deslucir en ninguno de los grandes escenarios en los que le toco exhibir su arte en sus distintas faces. En lo lírico era y es esplendida, completa. En la zarzuela no ha nacido todavía en Cuba quien se le pueda comparar. En lo popular se manejó como nadie lo ha hecho hasta ahora, actuando, animando y siendo el alma de los programas de radio y televisión en los que fue protagonista. Compartió escenario con los mejores artista de Latino América y Europa sin llegar a deslucir jamás. Como interprete de boleros, que son los temas que han hecho que la traigamos a este blog, fue exquisita, con una ternura envidiable, con una manera propia de decir las canciones. En definitiva toda una artista desde cualquier ángulo que se le vea, pero lamentablemente a ella no se le ha dado el reconocimiento que merece, al que se ha hecho acreedora durante tantos años actuando como una artista de primer orden. Para nosotros es gratificante poder colocar a artistas de tan alta categoría en nuestro blog, asi como también es gratificante las gracias que usted ha tenido a bien brindarnos por el aporte para la difusión de la Gran Vedette Rosita Fornes, recibiéndolas con toda la humildad del mundo y como una nueva motivación para proseguir difundiendo la música romántica en todas sus estilos. Nuevamente le damos las gracias y aprovechamos la oportunidad para saludarle con nuestra mayor consideración y estima. Atentamente: Oswaldo Paez

  3. Gracias por incluir a la gran Rosita Fornés como una de las grandes intérpretes del bolero. Ha hecho tanto y tan bien Rosita en su larga y brillantísima carrera artística que a veces algunas facetas de su amplio diapasón son pasadas por alto o no reconocidas con la justicia y la relevancia que merecen. Si Elena Burke, Olga Guillot, Moraima Secada, Omara Portuondo, Blanca Rosa Gil, La Lupe son las boleristas más identificadas con el género tanto en Cuba como en el extranjero, Rosita Fornés es sin lugar a dudas la “joya escondida” de la bolerística insular pues sus interpretaciones de boleros como “¿Qué te pedí?”, “Tentación”, “A la mitad de mi camino”, “Tú me acostumbraste”, “Juguete”, “Playa Azul” contienen además de “feeling” y virtuosismo vocal una dosis inimitable de refinado sensualismo y sincero histrionismo no encontrado en ninguno de los estilos de las otras grandes intérpretes del bolero a nivel internacional. Quien escuche a Rosita Fornés en “Vivirás en mí” acompañada únicamente de una guitarra eléctrica y no termine llorando y delirando de adoración no tiene ni sensibilidad humana ni apreciación artística. Nadie como La Fornés para hacer suyo este bolero de Marta Justiniani (si no me traiciona la mente respecto a esta compositora y cantante también excelentísima). Y no mencionar los boleros de Agustín Lara, que Rosita bordó una y otra vez en su voz inconfundible de cristalinos matices e insospechadas profundidades. Sin duda, una de las fieles y consagradas intérpretes del maestro Lara, como también lo ha sido de los maestros Lecuona y Gonzalo Roig y fue sin duda la favorita absoluta del maestro Adolfo Guzmán. Rosita Fornés, sin lugar a dudas y con total atino, una de las grandes boleristas cubanas de todos los tiempos. Esto, sumado a las flechas ya consagradas de su arco musical que conforman el amplio mito de su indisputable, multifacético e insuperable vedettismo.

  4. Siempre he considerado a Rosita Fornés una extraordinaria artista pero el día que la ví hablar con tanta admiración y cariño de Rocío Dúrcal, recién desaparecida,me pareció aún más grande ya que no fácilmente una diva reconoce a otra.

  5. Estimado señor Pedro F. Baez bienvenido a nuestro blog y gracias por su gentil intervención en el mismo. Sus palabras para con la gran Rosita Fornès la denominada “La Mejor Vedette de America” son extremadamente bellas y visten de cuerpo entero a quien marcò una era con su exquisita voz y su esplendorosa personalidad, quien, como usted bien lo dice, constituyò la joya escondida dentro de las grandes boleristas que ha dado Cuba. Ademàs, de todos los atributos artitiscos con los que Dios la habìa dotado, le adornaba una gran personalidad, rasgo que la hizo destacar como vedetee y sobresalir por todas las actitudes que supo asumir en el momento preciso y en la debida oportunidad. Lo felicito por ser una persona tan conocedora de esta gran artista. Gracias nuevamente y reciba nuestras palabras de salutaciòn con la mayor consideraciòn y estima. Atentamente: Oswaldo Paez

  6. Apreciado señor Jorge del Rio bienvenido a nuestro blog y gracias por su amable intervención en el mismo. Definitivamente es como usted bien lo dice, la gran Rosita Fornes se ganó a pulso el que se le considerase una extraordinaria artista, con una dotes insuperables y con las condiciones que toda vedette necesita para que pueda catalogársela de tal. Esa es otra de las características que la hacían sobre salir, no escatimar reconocimiento a quien reconocimiento merecía, sin importarle que fuese de su propio gremio o que fuera una extranjera, ya que lo que consideraba era lo artístico por sobre todas las cosas. Ciertamente sus palabras de admiración y cariño hacia la gran Rodia Durcal, a raíz de su fallecimiento, la enaltecieron aún mas y la retrataron de cuerpo entero, máxime cuando todos sabemos las condiciones bajo las que siempre se ha desenvuelto. Gracias nuevamente y reciba nuestros saludos con la mayor consideración y estima. Atentamente: Oswaldo Paez

  7. Amigos, abundando sobre el tema de la gran generosidad, el desprendimiento y el gran corazón de quien es sin duda la máxima figura del espectáculo cubano y una de las más completas y sobresalientes en el ámbito latinoamericano de todos los tiempos, es justo constatar que como mismo lo hizo con Rocío Dúrcal, Rosita Fornés tuvo dulces y sentidas palabras para expresarse siempre sobre artistas como Lola Flores, Rocío Jurado, Celia Cruz, Compay Segundo, Agustín Lara, María Félix y Luciano Pavarotti, entre otros; no sólo a al hora en que éstos artistas pasaron a mejor vida, sino durante sus brillantísimas carreras, incluso cuando ésto pudo haberle acarreado dificultades con ciertos elementos extremistas del sistema cubano actual. Nunca ha hablado mal Rosita de ninguno de sus compañeros, incluso cuando éstos, por conveniencia o por desagradecimiento, le han dado la espalda o han hablado mal de ella. Por eso La Fornés es grande y por eso Dios la ha premiado con el amor inquebrantable y la adoración de un público de todas las edades y de todas las épocas que hacen de su apoteosis no sólo un hecho mítico, sino una realidad tangiblemente asombrosa que la acompaña hasta el presente y que no la abandonará jamás porque artistas y personas como Rosita Fornés nacen sólo una vez por siglo.

  8. Acaba de ofrecer 3 conciertos de Arte y de Nostalgia en el Gran Teatro de La Habana.

    Con una voz potente y melódica, y con la simpatía y la chispa del primer día.

    ¡86 años y 71 de ellos en el Arte!
    Donde Rosita ha llegado, muy pocos han podido llegar.

    Ella estará ya por siempre en el panteón de las Diosas cubanas.

    Salud, Rosita Fornés.

  9. Mucha salud te deseamos todos los cubanos de buena voluntad, tu pueblo decente, que sabe querer sin un reproche, como nos has enseñado todos estos años. Rezaremos por ti.

  10. Ella sera para la historia del mundo unica bella elegante y muy humana pues hoy todo el mundo quiere ser reina de los gay pero en los tiempo de 60 y70 cuando eramos despresiado ella era unica con nosotro y siempre

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