“LA GUAYABERA”

Para Arturo Chang las primeras guayaberas en confeccionarse «se semejaban a un camisón español de mangas largas sin plisado, con tres bolsillos: dos abajo y uno arriba. Los pobres la portaban como parte de sus disfraces en los festejos populares. Luego evolucionó hasta adquirir cuello alto, el plisado en la parte delantera, formado por una banda a cada lado, hasta adicionársele los botones que remataban los triángulos de los bolsillos, y los yugos (…) También existe el argumento de que había un traje del ejército español compuesto por cuatro bolsillos, mangas largas y faldas, usado por fuera del pantalón, así como otras características que los criollos adoptaron a las condiciones de nuestro clima hasta llegar a ser, más o menos, como en la actualidad (…)¡Ah!, y no faltan los que le dicen guayabana, quizás porque fue en La Habana, como ciudad capital al fin, por donde comenzó a incorporarse el cuello a la ropa.».Dice el historiador Octavio R. Costa en el tomo I de “Imagen y trayectoria del cubano en la historia” que «la libertad del comercio a partir de 1818 fue la que hizo posible que los cubanos se ibraran de las gruesas telas españolas (…) Se puso de moda las ligeras telas de hilo como el linón». Me imagino que desde entonces es que las guayaberas se confeccionaron con las telas finas que la caracterizó. Esto coincide con lo analizado por el Dr. Casadevall publicado en La Voz Libre en 1998 bajo el título de «De la CHUPA a la GUAYABERA universal», que rechaza la historia el famoso paquete de hilo o lino venido de España en 1707 ó 1709 porque «la Real Compañía de comercio prohibía tales envíos. Además, no había medios de comunicación en 1707 con España es de las márgenes del río Yayabo». Pero esto no demuestra tampoco que no haya habido un envío por otra vía exclusivamente para Joselillo y Encarnación, más en esa zona que tanto vivía del contrabando, ni que Encarnación no haya confeccionado este estilo de camisilla por primera vez, aunque sea con las telas gruesas y no tan exacta a la que conocimos en el principio del siglo XX.Para Casadevall, como él mismo se auto titula «disciplinado en rechazar la afirmación que no vaya acompañada de la prueba que la sostiene» nadie lo convenció del origen espirituano de la guayabera. Él revisó como nadie las historias escritas sobre su pueblo por Tadeo Martínez-Moles n 1791; por Rafael F. Pérez Luna, en 1860; el Diccionario de Jacobo de la Pezuela, edición de 866; y diferentes obras escritas por su contemporáneo Manuel Martínez-Moles y Echemendía, y no encontró noticia del origen espirituano de la guayabera, incluso asegura que en su Villa «nunca hubo siembras de guayaba, ni la guayabera fue prenda apropiada para recogerlas.». Afirmando que en Sancti Spíritus ni siquiera usaron la palabra guayabera hasta la República y que la prenda popular del vestir el criollo en el siglo XIX fue la Chupa, especie de chaqueta corta con cuatro aldillas desde la cintura y con mangas más ajustadas que algunos han considerado «la abuela de a guayabera». Y nos especifica: «Lo que hoy llamamos guayabera la conocí de muchacho, onfeccionada de dril kaki por el nombre de camisilla. Así la llamaba mi padre en los años veinte, quien era cubano de nacimiento y muy criollo de costumbres. A fines de los años treinta el que vistió a los espirituanos de guayaberas blancas de puro guarandol o de olán de hilo fue el sastre Angel Serrano».Basados en las investigaciones del Dr. Armando J. Casadevall, lo más probable que el origen de la guayabera no fuera precisamente en el Yayabo, Sancti Spíritus, o no fueron ellos los que la Bautizaron con ese nombre, cosa común que ocurría en nuestro país, como nuestro primer ritmo exportado fue en España que le llamaron Habaneras. Lo que sí estamos convencidos que en Cuba se originó la guayabera, ya que mucho antes de que otros países la adoptaran, ya en el nuestro -aunque discriminada por los gobernantes colonialistas–, era usada por los campesinos más humildes y nuestros poetas le dedicaban sus mejores inspiraciones.Dice la tesis más propagada que en sus inicios fue muy criticada esta vestimenta, especialmente en las ciudades por ser confeccionada con tela muy corriente, y por eliminar el uso de la chaqueta, pero por su conveniencia para nuestro caluroso clima se extendió su uso entre los campesinos del interior de la isla. Para prevalecer finalmente el nombre de Guayabera, porque los campesinos del rea del Yayabo, que estos primeros historiadores decían cosechaban guayabas, usaban sus grandes bolsillos para recoger el fruto.

 

Hemingway (1889-1961) Un gran usuario de guayaberas (Figura de Bronce colocada en la barra del Floridita, La Habana, Cuba

 

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