“EDUARDO BRITO: EL CANTANTE NACIONAL DOMINICANO”

“AQUELLOS OJOS VERDES”

No obstante que el cantante al que le vamos a rendir este humilde reconocimiento ya tiene 64 años de muerto, consideramos que su trayectoria fue tan importante y que dejó sembrada toda una semilla para las generaciones futuras, que no dudamos en incluirlo en nuestro blog como una forma de que la juventud, y los que no somos tan jóvenes, lo conozcan  y admiren todo su esplendoroso arte. Eleuterio Brito, mejor conocido como Eduardo Brito, nació el 21 de enero 1905 en , la sección Blanco de Luperòn, Puerto Plata, República Dominicana, y falleció el  5 de enero 1946, en Nigua, San Cristóbal, también Republica Dominicana. Fue un exquisito y completo cantante barítono de ópera y zarzuela de origen dominicano y fue tal su reputación, prestigio y fama adquiridos fuera de su lar nativo, que se le consideró como el CANTANTE NACIONAL DOMINICANO. El 3 de noviembre de 1929, a los 24 años, se casó con la cantante Rosa Elena Bobadilla. De ese matrimonio nacieron 3 hijos. En la década de los años 30, Eduardo Brito se presentó en todos los países del Gran Caribe Hispano y realizó en Nueva York históricas grabaciones como “La mulatona” y “Lucía”, esta última con letra de Joaquín Balaguer. Por esos años, el compositor cubano Eliseo Grenet, director de una compañía de zarzuelas quedó impresionado por el joven cantante y le contrató para que integrara parte del elenco durante una gira por Europa. También registró con su voz en el acetato la zarzuela “Los Gavilanes” compuesta por Jacinto Guerrero. En 1944, estando en Nueva York, comenzó a perder facultades vocales y, al encontrarse en una mala situación económica, su hermana gestionó su regreso a República Dominicana. En mayo de 1944, Brito regresa a Santo Domingo donde muere en 1946. Eduardo Brito sufría una sífilis cerebral y este padecimiento le producía delirios y otros trastornos nerviosos. Por esta causa recibió, entre 1942 y 43, numerosas inyecciones de bismuto. Es una etapa muy penosa de su existencia que solo terminará con su muerte. Como tributo póstumo a su carrera, en un primer momento, la sala principal del Teatro Nacional de Santo Domingo llevó su nombre. Hoy en día, dicho teatro se llama Teatro Eduardo Brito, justo homenaje a quien ha sido reconocido comoel cantante nacional‘. Fuente: Wikipedia. Introito: El Blog del Bolero.

“MARTA”

En un lugar remoto, al nordeste de la isla de Santo Domingo, cuando el siglo XX cumplió su primer lustro, nació Eleuterio Brito en cuna humildísima el 21 de enero de 1095, falleciendo el 5 de enero de 1946. Uno de cuatro hijos que a tropezones crecieron bajo el peso de las limitaciones económicas, alejados de los medios de trasmisión de la cultura artística y literaria. No es hasta después de cumplidos los 10 años de edad que Eleuterio, como consecuencia de la separación de sus padres, va a vivir a Puerto Plata. Allí, unos años después, cuando ya ha descubierto el don de su voz prodigiosa, escapa del lado de su madre y comienza a darse a conocer en Santiago de los Caballeros como el limpiabotas que canta. Finalmente su voz le lleva al encuentro de músicos con reconocido prestigio en la región y canta en el Café Yaque, donde obtiene gran éxito. Cuando apenas había cumplido 17 años de edad, la capital de la República lo acogió y, después de debutar en el Coney Island, fue contratado para presentarse en el Hotel Fausto, la plaza más codiciada entonces por los artistas del género; en el Trocadero y en el Café Arriete. Su andar por el país ya no se detuvo y, entre serenatas, fiestas y los más diversos empleos, transcurrió su vida hasta que en 1924, con la canción Amar, eso es todo, ganó el primer premio de un concurso que, en Santiago de los Caballeros, patrocinó el jabón Candado. Ese producto, que por la fecha se importaba desde Cuba, realizaba frecuentemente tales eventos, de manera promocional. Salvador Sturla, prestigiosa y autorizada figura, reconoció públicamente el talento de quien muy pronto dejaría de se Eleuterio para inmortalizarse con el nombre de Eduardo Brito. Para la educación musical del cantante, resultó de gran importancia la amistad que surgió entre éste y el maestro Julio Albreto Hernández quien tutelaba el Cuadro Artístico, un grupo en el que se nuclearon importantes voces que con frecuencia se presentaban en Santiago, San Pedro de Macorís y Santo Domingo. La gran crisis norteamericana de 1929 no fue causa suficiente para impedir que Eduardo Brito, Rosa Elena Bobadilla (con quien había contraído matrimonio un mes antes) y otros artistas, partieran en diciembre de ese año rumbo a New York, donde se grabaría un gran número de piezas de autores dominicanos. Brito y su esposa, cumplidos los compromisos que les habían llevado a los Estados Unidos, decidieron no regresar y cumplir con los nuevos contratos que les proponían. El gran salto, el verdadero zenit de la carrera del barítono, llegó en los años posteriores.

“LAMENTO ESCLAVO”

En 1932 las cualidades del cantante impresionaron gratamente al compositor cubano Eliseo Grenet, quien al frente de su compañía de zarzuelas, estaba de paso por New York con rumbo a Europa; Grenet solicitó entonces a Brito sus servicios y fue así que el público español le conoció, le aplaudió hasta el delirio y lo adoró. Fueron estos los años de máximo esplendor en la carrera del gran barítono, querido por el público que mejor sabía apreciar el dominio vocal de Eduardo. Durante esos cuatro años fue tanta la bonanza para el divo, que estuvo en condiciones de crear su propia compañía. Y aquel avance sólo pudo ser detenido por la apocalíptia conflagración mundial que tuvo como preludio a la Guerra Civil Española. Después de un cuatrienio de divina claridad, la luz comenzaba a declinar para Eduardo Brito y los años posteriores fueron difíciles. De España debió salir y, antes de regresar a su patria, en 1937, recorrió algunos países de Europa y actuó en París, Praga, Roma, y otras muchas ciudades. Pero el frenesí que causó su voz allende los mares parece que no se escuchó en la tierra que le vio nacer y, cuando se le debió recibir como al astro que en ese momento era, Brito se encontró con la parquedad hermética de sus paisanos. Hasta 1944 estuvo girando con frecuencia a Puerto Rico, Cuba, Colombia, Venezuela y Panamá. Su voz se fue perdiendo y su mente descontrolando. Para esa fecha no había cumplido aún los cuarenta años de edad. La vida había transcurrido muy velozmente para él; sus dones naturales le habían hecho trasponer estratos sociales y elevarse muy por encima de la educación que recibió; su capacidad autodidacta lo hizo saltar por sobre su modesta formación académica y su brillante imaginación le proveyó de gran fortuna en las tablas. En la madrugada del 5 de enero de 1946 el singular barítono dejo de existir. Había nacido el 21 de enero de 1905. Fuente: ramoburg

“CAPULLITO DE ALHELI”

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2 pensamientos en ““EDUARDO BRITO: EL CANTANTE NACIONAL DOMINICANO”

  1. Que placer haber escuchado nuevamente aquellos ojos verdes, siboney,capullito de alheli en la voz del eterno Eduardo Brito, Era de los preferidos de mi Padre.
    Gracias Senores del BLOG, por haberme hecho deleitar con el pajaro chogui de Nestor Zavarce, El reloj y la barca de Roberto Cantoral y esas maravillosas interpretaciones de Olga Guillot.

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