“LUCHA REYES: LA MORENA DE ORO DE PERU”
Lucila Justina Sarcines Reyes de Henry, nació en Lima, Perú, el 19 de julio de 1936 y fallece en la misma ciudad de Lima el 31 de octubre de 1973. Destacada cantante peruana conocida en el ambiente musical con el nombre artístico de Lucha Reyes, a quien se le adjudicaron también seudónimos como: “La Morena de Oro del Perú“, “La Reina de la Popularidad“. Nació en la Calle Aromito, (hoy Jr. Yutay) en el Distrito del Rìmac, de cuna sumamente humilde, tanto su infancia como su juventud estuvieron marcadas por el dolor y las desventuras, pasando desde la pobreza a la mendicidad. Fue hija de Don Tobías Sarcines y de Lucila Reyes, junto a ella se le sumaba 15 hermanos, de la unión Sarcines-Reyes.
Cuando tuvo seis años tuvo uno de los primeros golpes, los más fuertes: la partida de su padre Don Tobías, luego su madre vuelve a tener un segundo compromiso, padrastro de ella y de sus hermanos el cual maltrataba física y psicológicamente. Su madre Doña Lucila, fue lavandera, oficio que realizaba por extrema necesidad, y Lucha Reyes, adicionando las vejaciones de su padrastro, además de una aguda pobreza, hicieron que sus familiares tomaran la drástica decisión de enviarla al Callao por un tiempo corto, pero en vez de mejorar su calidad de vida empeoró a tal grado de deambular por las calles, plazuelas o lugares públicos. Tiempo después un pavoroso incendio, originado por un lamparín que iluminaba su vivienda, hizo que la familia se trasladara a los Barrios Altos, ésta zona de Lima se caracteriza como la Cuna del Criollismo, vena fiel de Felipe Pinglo Alva, Pedro Espinel, Samuel Joya, entre otros.
Lo resaltante a tanta vida complicada, es que a Lucha Reyes le gustaba el canto, y lo hacía con toda el alma, con la emoción y sentimiento único, muy particular en ella cuando era afamada. Se toma otra decisión ya que cada vez se agudizaba la situación económica en la familia, y lo mejor fue enviarla al Convento de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, a cargo de Religiosas Franciscanas. En Lucha Reyes es experiencia le inculcaron los valores bien cimentados, la ayudaron a ver la vida desde el punto de vista humano y a formarla espiritualmente de una manera sólida, apoyándola las religiosas en los estudios hasta el tercer grado de primaria. Moldearon su carácter y decidieron lanzarla al ruedo de la vida. Años más tarde, adolescente aún contrae nupcias con un sargento de la Guardia Civil relación, que estuvo marcada por la violencia y duró corto tiempo, dejando en ella, la amargura de un hogar infeliz. Pasado el tiempo, se tiene conocimiento de una segunda relación de la cual existe información precisa; pero prácticamente tuvo las mismas dimensiones desagradables. A duras penas,
Lucha Reyes con 16 años concibe en 1952 a su hijo Humberto Cueto Sarcines. y en 1953 a Alejandro Cueto Sarcines. Posteriormente a mediados de la década de los años 50, entra sin proponerse a Radio Victoria, en un programa de aficionados llamado “El Sentir de los Barrios“; debutando con el vals de Sixto Carrera “Abandonada“, teniendo un éxito rotundo, la acompañaron en las guitarras en esa oportunidad: Bernardo Herrera y Guillermo Ocharán, se supo vagamente que formó un dúo llamado Lucha y Juan, pero es algo que todavía no puede confirmarse. Pareciese que su vida cambiaría, pero no era el momento aún. Empezó la naturaleza a cobrarle la factura de su cruda infancia, y su salud se convierte en arma de doble filo. Unos exámenes médicos arrojan como resultados diabetes emotiva y tuberculosis pulmonar, y se interna en1959 en el Hospital Hipolito Unanue ex Bravo Chico, donde permaneció todo ese año en observación. Debido a su espíritu alegre y cooperador se ganó rápidamente la simpatía y el cariño, tanto de las religiosas como del cuerpo médico. En 1960, luego de ser dada de alta y aparentemente controlado las enfermedades volvió al canto y en el Teatro Pizarro de los Barrios Altos, nuevamente regresa el éxito con el vals “Abandonada”.
Un buen día Gonzalo Pizarro, bohemio descubridor de talentos, la visita en la casa de su entonces suegra cerca a la plazuela Santa Clara y la lleva a presentarse donde el animador Augusto Ferrando, quien luego de las rigurosas pruebas que le realizó, la integra a su famosa Peña Ferrando, llevándola a provincias y presentándola en Lima: imitando a las extintas Celia Cruz, Toña La Negra y a Celina González. Permaneció en la peña hasta 1970. A mediados de los a´os 60, Piedad de la Jara la contrata y le hace trabajar en la famosísima “Peña Karamanduca“. Dicho local criollo es punto clave de sus mejores épocas en su carrera como cantante. Algo muy peculiar en su vestimenta eran sin duda, sus multicolores pelucas que usaba con los diferentes estilos y cortes de la moda, en una entrevista durante su programa radial uno de sus admiradores le preguntó por intermedio de los coanimadores, ¿Cuál era el número exacto de pelucas que ella tenía?, a lo cual respondió la cantante de manera muy sutil, que poseía diez, ya que como artista tenía que cuidar mucho su presentación, tanto para quedar bien con su público, y llevar bien el alto el nombre del Perú.
A finales de ésta década Lucha Reyes toma la decisión de registrar sus primeras canciones en acetatos, y llega a “El Virrey” Industrias Musicales, y graba un mini long play con seis temas llamado “Lucha Reyes con Acompañamiento de Orquesta“, la primera entrega seria el Vals de Laureano Martínez “Fatalidad“, incluye también como máxima exclusivas dos boleros: “Tú me Acusas“ de Carlos Salazar y “Mi Desdén“ de Luis Dean. En 1970, la compañía FTA, Fabricantes Técnicos Asociados, sello discográfico representante de la pujante empresa norteamericana RCA Víctor en el Perú la contrata y al respecto firma un contrato de exclusividad para éste sello presentándola a la prensa y también su primer trabajo discográfico en el Hotel Crillón, ahora su representante era el empresario argentino Nilo Marchand que era el gerente de la compañía. En ese disco, titulado “La Morena de Oro del Perú“ graba su primer éxito ya popular, el vals de Augusto Polo Campos “Regresa“, cautivando así al público peruano, destacaron en esa placa especial canciones como: “Tu Voz“ de Juan Gonzalo Rosé, “Aunque me Odies“ de Félix Figueroa, “Como una Rosa Roja“ de Gladys María Prats, “José Antonio“ de Chabuca Grande, “Que Importa“ de Juan Mosto, “Cariño Malo“ de Augusto Polo Campos, y donde se puede apreciar en la grabación su vasta capacidad expresiva.
Para 1971, graba su segundo disco asesorada musicalmente por Rafael Amaranto: “Una Carta al Cielo“, donde se hicieron éxitos: “Jamás impedirás“ de José Escajadillo, “Una carta al cielo“ de Salvador Oda, “Propiedad privada” de Modesto López, “Ya ves“ de Augusto Polo Campos. Emociones tan intensas pero muy significativas para su vida personal y artística hacen que su salud vuelva a resentirse y es internada por segunda vez en el Hospital Hipolito Unanue, donde se le detecta Hipertensión arterial y afecciones cardiovasculares, dos enfermedades más se le sumaron a su débil existencia, que eran verdaderas bombas de tiempo, la primera vez que fue hospitalizada no era tan conocida, pero en ésta segunda ocasión ya era una diva y las visitas eran interminables en dicho nosocomio, cuando abandona el centro de salud, a su salida fue recibida por compañeros, familiares y un numeroso grupo de admiradores que le entregaron ofrendas florales. Ese mismo año recibe el “Disco de Oro” por su grabación “Regresa“. Obtiene ya su propio programa radial “Primicias Criollas” que llevaba el auspicio de la fenecida fábrica textil “Benson Polyester“; compartió junto a los locutores Enma Cabrera y Antonio Boza Flores hasta mediados de 1973. Tuvo una extrecha relación de amistad con la esposa del entonces presidente de la república Juan Velasco Alvarado, la señora Consuelo Gonzalez Posada, quien era infaltable a las presentaciones que diera la artista.
En 1972, lanza al mercado su tercer larga duración: “Siempre Criolla“, con un régimen más moderado que no pudo conservar por mucho tiempo ya que los contratos se hacían cada vez más evidentes, lo que la satisfacía no obstante su precario estado de salud. Éxitos como “Corazón“ de Lorenzo Humberto Sotomayor, “De Puerta en Puerta“ de Augusto Polo Campos, “Déjalos“ de Félix Pasache, “Sonrisas“ de Pedro Espinel. Ese mismo año es invitada por la Colonia Peruana en los Estados Unidos y viaja a mediados de año; Sin embargo su médico particular “Elisbán Lazo“, no veía con buenos ojos su ajetreada agenda y observando el incumplimiento del tratamiento que se le había prescrito, le vaticinó su pronta desaparición física ya que en los controles médicos que se hacía mensualmente ya no hallaba mejora si no más bien complicaciones, y a inicios del año 1973 era desahuciada. En ese lapso le pide al compositor Polo Campos, que le hiciese una canción sentida, accediendo a su pedido, le compone el vals “Espera, Corazón“ y lo estrena el 18 de enero de 1973. Su esfuerzo al cantar hicieron en ella un cuadro muy grave en la diabetes y mediados de ese año presentaba dificultades oculares.
En ésta última etapa ya conocía a su último compromiso, el guitarrista Ausberto Mendoza, quien con amor íntegro y desinteresado, atendía a la cantante en todos los aspectos, y la acompañó hasta sus últimos momentos de existencia. Lucha Reyes una tarde visita al compositor Pedro Pacheco en su casa, y al contarle que su fin era inminente, le exige que le compusiera un vals especial de despedida, surge así de ése temible presagio: “Mi Última Canción“ y lo graba en su cuarto y último larga duración, de ésta grabación salen los éxitos: “Soy Tu Amante“ de Rafael Amaranto, “Amor de una Noche“ de Pilar Quenés, “Que Viva Chiclayo“ de Luis Abelardo Núñez, “Así lo quieres Tú“ de Pedro Pacheco. A mediados de agosto su estado físico empezó a deteriorarse de manera rápida y notoriamente teniendo ya que auxiliarse con una silla de ruedas para poder movilizarse. En el mes de octubre hizo ya sus últimas apariciones en público y se le pudo ver aún el 28 de octubre en el homenaje que le hizo al Señor de los Milagros en el día de su recorrido procesional central, sin esperar que sería la última vez que le rendiría tributo, algunos recuerdan que aquella mañana estaba en silla de ruedas y con lentes oscuros. La mañana del miércoles, 31 de octubre de 1973 es invitada a una Misa en la Sociedad Peruana de Actores, por el Día de la Canción Criolla, en su vehículo que la trasladó desde su casa en el Distrito de La Victoria hacia el local, faltando tres cuadras, sufre un infarto fulminante, y es llevada al servicio de urgencia de la Clínica Internacional, donde llegó sin vida, a las 9:45 de la mañana, los médicos de turno confirmaron el deceso, había perdido la batalla con la diabetes a la edad de 37 años. Los restos mortales, de la popular intérprete fueron conducidos hacia el Club “El Sentir de los Barrios” en Lima donde se instaló la capilla ardiente, el dolor del pueblo Peruano se hizo reflejar en los titulares de los medios de comunicación, y en los gritos de los canillitas: Lucha Reyes, ha muerto!….
Para los funerales la cantante fue maquillada y peinada con su mejor peluca, como fue su deseo, para cuando llegara el nefasto momento, como también el ser velada en dicho centro musical. Aún se recuerda que el locutor José Lázaro Tello, con la voz quebradiza anunciaba por las ondas de Radio Victoria la muerte de la cantante. El jueves 1 de noviembre, el féretro fue llevado en carroza a la Iglesia de San Francisco, donde se celebró una emotiva misa de cuerpo presente a las 11:00 de la mañana. Su sepelio fue multitudinario, tanto era el amor del pueblo por su artista que pusieron resistencia a que fuese llevada en la carroza fúnebre y la llevaron en hombros, coreando sus canciones, en un recorrido de tres horas, y unos seis kilómetros hasta el Cementerio de El Angel, donde fueron sepultados sus restos. En 1974, su sello disquero lanza al mercado al conmemorarse el primer aniversario de fallecimiento, un disco que contenía temas inéditos, y lo plasma en la placa póstuma: “Lucha por Siempre..Lucha“, en ésta obra se lanzaron temas como “El Último Brindis“, de Augusto Polo Campos; “Lloro en Silencio” de Viñico Tafur con Aquiles Antayo, la novedad fue el huayno; “Llaulillay” de Graciano Puente de la Vega. En 1991 su vida fue llevada a la Televisión, con una serie llamada “Regresa”, reencarnada por la actriz Zonaly Ruiz, y que estuvo bajo la dirección de Michel Gómez y escrita por Eduardo Adrianzèn.
Muchas personas que la conocieron en vida, inclusive el personal de la desaparecida disquera F.T.A, la recuerdan con mucho cariño, guardando en su corazón innumerables anécdotas, como también recuerdos tristes que también formaron parte de su existencia marcada por el dolor, y el abuso. Lucha Reyes como ser humano era el ser más bello y sincero, que siempre manifestaba lo que sentía y pensaba, nunca se dejó llevar por la senda de la vanidad, ni mucho menos por la opulencia, ya que siempre estuvo marcada por las limitaciones, pero dada a la insistencia del mismo gerente de la compañía discográfica, le sugirió que se comprara un departamento para que pudiera vivir dignamente, y así poderse olvidar lentamente de la miseria que fue condenada a vivir desde la infancia. Buena amiga y compañera, asistía a reuniones de muchos amigos que la ayudaron en sus momentos críticos, como también cuando compañeros del rubro lanzaban sus discos a la prensa. Como hobby fue coleccionar muñecas, con sus ahorros también adquirió un flamante automóvil último modelo de 1972.
Pero también a esa vida de trabajo honesto y virtudes, como todo ser humano también tenía errores dado a que lamentablemente el poco conocimiento que poseía, ya que no tuvo la suerte de culminar estudios introductorios, la hicieron víctima muchas veces de personas inescrupulosas que hasta la hacían trabajar gratuitamente, o simplemente ganaban fortuna a costillas de ella, como también se dejaba llevar por el verbo adornado de hombres que prometiéndole amor sincero y eterno, ella les entregaba su amor sin límites, y luego de cumplir sus objetivos la echaban al olvido. Según testimonios de doctores que en algún momento de su vida la trataron, comentan cuando les tocaba guardia en diversos nosocomios, en las noches se aparecía ella, luego de tener ataque de tos procedente de su enfermedad acompañada por coágulos de sangre, también que a veces llegaba muy desmoralizada, luego de haber sido estafada o burlada por algún falso romance. Motivo por el cual sus males físicos le aceleraron el cuadro de autodestrucción. Una anécdota que sucedió entre la compositora y poetisa Gladis Maria Prats y Lucha Reyes, a mediados de 1970, cuando ya la popular cantante gozaba de popularidad, la compositora decidida a difundir sus poemas como también sus composiciones musicales, se dirigió a la disquera F.T.A, conversando con el gerente de ventas, le contestó que la única cantante de planta que estaba respaldada por el directorio de la compañía era Lucha Reyes, un buen fin de semana se la presentaron, y fue llevándole sus obras, ante su sorpresa desagradable, Lucha le respondió de manera descortés: “Vuelve cuando tengas canciones comerciales y de amor“, la impotencia de la poetisa a tal respuesta, era irse, y entre sí murmurar: “Y ésta que se ha creído“.
Llena de rabia por el bochornoso encuentro, empezó a escribir una de las composiciones románticas más representativas del cancionero peruano, y es así que surge el vals: “Como una Rosa Roja“, y al culminarla se la fue llevando a Lucha, al verla le gustó tanto que le hizo los arreglos necesarios, estrenándola en un conocido teatro de Miraflores, “El Diablo” siendo su compositora, invitada de honor, al ver que la canción fue de gusto popular, la grabó y fue llevada a su primera placa junto al festejo también de la compositora: “Soy Peruana, Soy Piurana“. Paradójicamente para el domingo 4 de noviembtre de 1973, estaba organizando un almuerzo en su casa, para sus músicos, amigos personales y para agasajar a las cantantes Jesús Vásquez, Eloísa Angulo, Alicia Lizàrraga, Esther Granados, Teresa Velásquez y Delia Vallejos. En esos días también estaba planificada la llegada de un médico neumólogo especializado enviado desde Boston, para un tratamiento especial, el mismo que financiaría su disquera. Actividades que nunca se pudieron realizar. El compositor chalaco, Pedro Pacheco, autor del vals, “Mi Última Canción”, compuesta a petición de Lucha Reyes, como un presentimiento a su fallecimiento, comentó en la clínica, luego de confirmarse la muerte de la cantante: “Jamás imaginé que esto sería una realidad y a tan corto tiempo…Imagínese que compuse en una agencia funeraria, donde existe una peña. Ésta es la Agencia Zamudio, que está al frente del Hospital del Empleado, donde nos reunimos gente del ambiente criollo“. Don Ausberto Mendoza, comentó que la mañana de su súbita muerte, se levantó a las 6:30: comentaba: “Ella estaba mal de la vista, yo le hacía todo, hasta la pintaba. Ella me dijo..Hoy día me vas a poner bien bonita, porque hoy es el día de la canción criolla. Me voy a poner éste vestido rojo, porque yo soy bien peruana, Carajo. Amaneció bien lisurienta. En el auto cuando íbamos a la misa de la Canción Criolla en la Sociedad de Actores, le dijo al chofer de su carro: Oiga tío, no me ponga radioteatro, carajo. Póngame música criolla. De repente le dio una palmada en el hombro. Hizo una leve mueca. Después otras dos palmadas, y estas palabras finales - ¡Ay, Dios!“. El 31 de octubre de 2006, paradójicamente luego de 33 años y siendo el mismo día de la muerte de su madre, fallece en Lima su primer hijo Humberto Cueto Sarcines a la edad de 54 años en el hospital Arzobispo Loayza. Deja su único hijo y nieto de la cantante Isaac Cueto Paredes nacido en 1989. Fuente: Wikipedia


